Aqui estoy nuevamente, no en la misma situación, pero si en el mismo lugar.
La vez anterior dormía al pie de la cama con la tranquilidad de saber que todo estaba bien, habían personas alrededor con problemas de salud que podían ser tratados y curados. Hoy nada se siente igual.
Al pie de la cama está la sábana blanca doblada, un hombre durmiendo en el piso agotado del día y con su hija a la espera de las 4 cirugías para que se recupere. En la cama 103, veo una muchacha de cabello color amarillo y mechones verdes que ha pasado sentada y limpiando una herida, tiene problemas del riñón según me cuenta mi mami.
Al frente descansa otro esposo, no apagó su celular y aún sigo escuchando música que antes no lo hacía no me desagrada pero si sería bueno que bajara el volumen porque sus ronquidos le hacen competencia y no es cómodo para tratar de dormir.
Ese joven de camiseta negra me inquietaba porque se levantaba a cada rato y hasta en un momento se molestó con la paciente que tenía a su cargo. Era fácil juzgar con lo poco que había visto desde que llegué a la habitación de cirugía.
Queria dormir pero la carga emocional de todos estos días, ha Sido la mejor dieta que existe porque ya ni ganas tengo de comer pan, tomar agua de hace por inercia, y el sueño parece ser el que no asiste a mis reuniones con el cerebro para que descanse. Me he mantenido despierta desde que desperté. Si no duermo por 4 horas más habré completado un día sin dormir.
Entonces sin poder dormir, de pronto el medicamento de mi madre cayó y me asusté,como la luz estaba apagada pensé que explotó la medicina. Después de revisar con calma, solo fue que la botella de medicamento se soltó del pedazo de esparadrapo del que colgaba y se cayó.
Me quede tranquila cuando la enfermera me ayudó.
Luego de unos minutos entendí que la paciente que tenía diabetes y mi mamá me contó que le cortaron una parte de su pierna estaba en un lugar y situaciones diferentes a las que en realidad pasaban. Pedía una cartera para salir a comprar, decía que necesitaba un hombre con más fuerza, pedía un poco de leche, quería que su familia no se peleará, eligió una camisa al azar y al final de cada cosa que decía o pedía un «ayayay» no falta. Era algo normal, el dolor le hacía decir cosas que no vivía y podía ser por eso que el joven de camiseta negra se molestaba.
La vida no es eterna, ya no cuido de mi abuelita, ahora tengo a mi madre con los párpados morados productos del golpe que tuvo en el accidente que sufrió y sigue a la espera de un traslado médico.
El dinero es indispensable para las situaciones médicas, las decisiones que uno toma pueden estar cargadas de mucha ingenuidad y evitar responsabilidad legal del culpable.
La familia en su afán de ayudar siempre pensará con el corazón y no con la cabeza. Mi mente y mi corazón están distanciados que con todo lo que ha pasado de pronto se pararon las ganas de llorar y entendí que es difícil hacer lo correcto cuando parece malo.
No se que pasará más adelante, la confianza en este momento es nula. Puede ser que me falte la confianza en Dios, y esto sea porque me aleje de el y no sepa cómo regresar a hablar con el seriamente.
Mi mami no es una persona mala, pero siempre ha pensado con el corazón. Hoy entendí y reproche el hecho de que pude tener más momentos con mi madre y por nuestras decisiones no lo hemos hecho.
No se cuando vuelva a leer esto. Me hace bien escribir y solo quiero dejar una nota:
Querida Estefanía, no pienses más. Deja que tú cabeza y hombros estén tranquilos. Los hombros no pueden estar siempre adoloridos porque es malo para tu salud.
Todo lo que has hecho hasta hoy día, está bien. Aún cuando esté en lo incorrecto, de esos errores aprenderás y si vuelves a leer esto todo habrá sido una lección.
No de sigas, eres fuerte siempre lo fuiste. No lo olvides, ve y sueña, confía y que todo salga bien. No te preocupes demasiado por las cosas.
Eres valiente.. ánimos, no te rindas y duerme que ya son más de las 00:15am.
Porque ya son 00:40 am..
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