¿A dónde se me escapa esta soledad? ¿A donde va buscando compañía?
La siento caminar dentro mío, como un perro sin dueño, husmeando esquinas, probando el aire de la gente, como si en algún rincón alguien hubiera dejado una migaja de sentido.
Se mete en calles llenas, pero vuelve más vacía. Se sienta en plazas, pero nadie la nombra. A veces se disfraza de música, otras de deseo, otras de una noche que promete demasiado y no cumple nada.
Busca incendios donde apenas hay cenizas, persigue abrazos que se deshacen antes de existir, se ilusiona con luces que, vistas de cerca, son solo reflejos cansados.
Y yo la miro… como si no fuera mía. No entiendo qué quiere, ni qué le falta, ni por qué insiste en quedarse en este mundo, aunque todo le resulte ajeno.
El tiempo pasa (dicen) pero acá adentro no avanza, gira en círculos, como un reloj sin agujas.
¿A dónde vas soledad?
Todo cambia afuera, pero en mí hay algo que repite la misma escena, la misma ausencia, el mismo eco.
Y así seguimos… ella buscando, yo sin saber qué ofrecerle.
OPINIONES Y COMENTARIOS