Estoy en medio del mundo.
Vivo sembrando flores y consignas resignadas.
El Universo me tendrá en cuenta el día que vuele como un alma hacia él.
No me verá su séquito de entusiasmados meteoritos desde esa altura,
mas yo continuaré en la porfía, hoy y después,
con esferas de rancias aguas o sin ellas.
Seguiré sembrando también, calma y vejez comprometida,
y él me reconocerá en el momento,
que entender mis versos sea una misión imposible,
y hará entonces, lo que tenga que hacer.
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