La oscuridad es más fuerte que el mar,
El mar ama todo lo que destruye,
prefiere las noches y sus relámpagos delgados.
Los pájaros prefieren más al río,
se despierta más temprano,
y es más amable con los que no saben huir.
Mientras los gajos se balancean, ellos juegan a caerse,
rodeados de las ramas que tienen la altura del volar.
Ellos solo buscan, la voluntad solitaria de las calles,
el silencio perfecto para esconderse,
y el reclamo sugerente del dormir hasta el final.
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