Fredy el Campeón.

Por JOSE EUGDALDO DIAZ FERNANDEZ

En un puente encontró su inspiración,
cuando el mundo le negaba dirección.
Desde el fango decidió levantarse,
con sueños grandes… y ganas de salvarse.

Y fue allí, mirando el paso lejano,
donde vio a un elegante hispano,
con saco fino y mirada de destino,
y dijo: “yo también seré como él en mi camino”.

Nació sin nada, con frío y con hambre,
la vida dura le forjó el alambre.
Pero en su pecho ardía una estrella,
que lo empujaba a luchar por ella.

Aguantó noches de oscuro dolor,
sin perder nunca la fe ni el valor.
Y aunque el camino fue cruel y pesado,
nunca su espíritu fue derrotado.

Hoy da de comer y tiende su mano,
con gesto noble, sincero y humano.
Generoso siempre, sin mirar atrás,
porque recuerda de dónde es y más.

Su arrabal vive en su corazón,
no como pena… sino como lección.
Y lo que un día fue solo dolor,
hoy es recuerdo lleno de honor.

Viajó de joven, cruzó fronteras,
persiguiendo sueños sin más esperas.
Y aquel anhelo que lo hacía caminar,
se volvió realidad… su sueño americano al fin conquistar.

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