Beber y confesarse

Beber y confesarse

DaelBeek

25/03/2026

MinJoon era un fanático del soju, el problema era que se embriagaba muy rápido, por lo que siempre fue cuidadoso cuando iba a fiestas o reuniones. Pero esa noche realmente necesitaba perder la consciencia, pues había tenido un pésimo día y no encontraba una solución tan inmediata como el alcohol. La parte buena era que Yeyun, su compañero de trabajo y amigo, conocía su peligrosa situación, así que nunca lo dejaba solo cuando pedía botellas de soju.

Pasada la medianoche, en ese local de comida y bebida, la mesa de ambos jóvenes se encontraba repleta de botellas de soju vacías junto con algunos platos con snacks a medio terminar. Yeyun observaba a MinJoon con una expresión fatigada y la barbilla apoyada sobre la palma de su mano. Su amigo se había vuelto a desmayar por tercera vez, le parecía increíble la rapidez con la que digería el alcohol, hecho que le ayudaba a despertarse solo para volver a ingerir más soju. Era un ciclo sin fin.

En ese momento, MinJoon levantó el rostro de la mesa, tenía los ojos entrecerrados y las mejillas tan rojas como una cereza. Quiso pedir una botella más, pero Yeyun se lo impidió; en cambio, pagó la cuenta al dueño del local y salió con MinJoon apoyado sobre sus hombros. Las piernas de su amigo apenas le servían para caminar y por su boca escurrían tonterías sin sentido. Luego de comprarle una botella de agua, ambos se sentaron sobre una banca, Yeyun esperaba que el aire fresco le ayudara a MinJoon, aunque quizás solo agravaría la situación.

—Yeyun…, Yeyun…

MinJoon balbuceaba. Terminó por acostarse sobre la banca, acomodando la cabeza sobre el regazo de Yeyun.

—Maldito borracho —siseó el joven, mirando hacia abajo.

—No sé qué le sucede a mi vida…—continuó MinJoon, haciendo ademanes innecesarios—. Por qué es taaaan aburrida, no lo entiendo.

—Deberías estar agradecido. Tener una rutina a la cuál apegarte, algunos viven en la incertidumbre todos los días. Tú al menos sabes qué harás a continuación.

De manera inesperada, MinJoon se echó a reír y se llevó una mano para cubrirse la cara.

—Siempre me ha gustado eso de ti.

—¿Eh? —Yeyun se sobresaltó al escuchar esas palabras.

—Que le encuentres el lado bueno a las cosas, me gusta.

—Bebiste demasiado.

—Sí, pero siempre me has gustado. Mucho. Aaah, cuando te veo entrar a la oficina con tu traje se me pone loco el corazón; así, bum-bum-bum —MinJoon explotó en carcajadas y luego se llevó el índice a los labios—. Shhh, Yeyun no lo debe de saber, es un secreto.

El joven se quedó callado, tenso. Aquella repentina confesión lo tomó por sorpresa. Apartó la vista de su amigo, sintiendo la incomodidad surgir entre cada uno de los poros de su piel.

—De ahora en adelante, se acabó el soju para ti.

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