Aquella niña libre de ataduras,
contempla su causa y su verdad,
de aquello que la mantenía en un cuadro de amarguras.
Recuerdo que se refugiaba en soledad,
débil y afligida la miraba desde lejos,
y hoy la encuentro en lo incierto,
cansados se ven sus ojos,
como alguien que se pierde en el desierto. – Génesis Terreros Figueroa.
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