Sedúceme
como lo hace el viento
cuando, dulcemente, pasa por las rosas.
Como cuando las abejas
enamoran a las flores
y estas se entregan con pasión,
en su mutua necesidad.
Sedúceme
como el mar seduce a las rocas
cuando baja el ímpetu de su fuerza
para acariciarlas
en un baño de frescura.
Cántame al oído
como los pájaros lo hacen
cuando encuentran el amor,
posados sobre las ramas
de un árbol.
Sedúceme
como lo hacen las nubes
cuando, coquetas, avanzan en el cielo,
sin importar
si las ves o no.
Sedúceme,
solo sedúceme,
que mi alma sienta
la conexión infinita
entre tu luz
y mi luz.
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