El mito del rescate se agita en el fondo del alma,
un susurro fantástico que ignora la distancia.
La vida es como el Cosmos: un gigante de hielo
que jamás sincroniza su reloj con nuestro anhelo.
Esas leyes de hierro, que imponen la medida,
son los mismos muros que dan forma a la vida.
En el límite nace la flor de lo posible,
haciendo del caos un orden invisible.
Y como en el fondo de la caja de Pandora,
tras el ruido del mundo, el silencio nos devora;
pero es justo en ese vacío, en su cauce profundo,
donde late el milagro de habitar este mundo.
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