MILLONES SIN EMPLEO, ¿QUIÉN MUEVE LOS HILOS?

MILLONES SIN EMPLEO, ¿QUIÉN MUEVE LOS HILOS?

JHON WICK

12/02/2026

Según estimaciones de organismos como la ONU y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el planeta está habitado por 8.200 millones de personas. De ellas, cerca de 2.000 millones son menores de edad y 5.300 millones se encuentran en edad laboral. Sin embargo, solo 3.300 millones participan activamente del mercado y alrededor de 200 millones buscan empleo sin conseguirlo.
Pero el dato más inquietante es otro: casi 2.000 millones de personas no tienen trabajo… y tampoco lo buscan. No están ocupadas ni desocupadas. Simplemente quedaron fuera del sistema. Y ese número revela algo más profundo: el problema del futuro ya no será la falta de empleo, sino la falta de lugar para millones dentro del modelo económico actual.

En este momento, en todo el mundo se debate qué pasará en el futuro con los sistemas de jubilación. Los datos ya muestran un cambio profundo en la relación entre quienes trabajan y quienes no. Cada vez hay menos aportantes formales y más personas fuera del empleo o trabajando en la informalidad. La curva empieza a inclinarse peligrosamente hacia quienes no están dentro del sistema, lo que significa menos recursos para sostener a una población que, además, vive cada vez más años. El problema ya no es solo laboral: es financiero y estructural, y amenaza con convertir las jubilaciones en uno de los grandes conflictos sociales del futuro cercano.

Lo cierto es que cada vez hay más demanda y menos oferta de trabajo. Pero, quizá, los titiriteros del mundo deberían sentarse a revisar los hilos, actualizarlos un poco. Para muchos, el problema es que nadie quiere trabajar y que todos quieren vivir del Estado. Quizá, si dejan de pedirle “experiencia” a quienes recién ingresan al mercado laboral, si se incentiva desde la educación, si se cambian las formas y comenzamos a ser más lúdicos y menos ordenadores, entonces quizá algunos empiecen a meter menos la mano en el Estado y más en su propia cabeza.

Porque, seamos sinceros, el verdadero responsable de que todo siga así es el sistema: un entramado de reglas absurdas y burocracia interminable Mientras los hilos no se actualicen, seguiremos viendo cómo millones buscan trabajo y se topan con muros invisibles que alguien, muy cómodamente, decidió poner ahí. Y así, entre laberintos administrativos, la sociedad sigirá funcionando… para unos pocos,

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