Sonrisas, abrazos, complicidad, enojos innecesarios, sabores inexplicables, paisajes que invitaban a aventurarnos una y otra vez nunca faltaron y pensé que te había olvidado.
Habíamos hechos una y mis aventuras juntos, después de perder a quien fue como mi hermano por un secuestro la vida se había pintado gris hasta que apareciste tu. Trate de cerrar mi corazón, y contigo fue imposible.
Era normal en aquella época enfocarse en una meta hasta conseguirla, así pasaron mis clases y preparación para ser piloto. Un día como cualquier día teníamos que movilizarnos y festejar un logro de la institución y como si nunca hubiera visto a una mujer ahí estabas tu.
Aquella sonrisa con el hoyuelo en las mejillas, dientes alineados y blancos, peinado impecable, uniforme similar al mío, y mirada brillante de pronto se posaron frente a mí por una formación de cuadrilla.
¿Quién eras tu?, pregunta que dos años después se resumió en: la mujer que espere por años y un marzo de 2020 se convirtió es mi esposa, en 2021 me dio la oportunidad de ser padre y formo un hogar espectacular.
Todo parecía extraordinario, trabajo perfecto, familia estable, cariño y amor de pareja casi escrito como de telenovela y no era para menos. Dios había bendecido nuestro hogar y lo acogimos al nuestro.
Ahora todo es pasado, un capítulo de mi vida o al menos así lo recomiendan los libros. Intente remendar mi corazón y pensamientos como tú lo hacías, pero me fue imposible. Era impresionante la cantidad de emociones que lograbas generar en mí, he regresado a casa, sí, a mi primera casa junto a mi madre y mientras llegaba a la puerta principal recorrí un camino largo lleno de adoquines y ahí estabas tu.
Recuerdo uno a uno los globos que llevaste para celebrar mi cumpleaños cuando éramos novios, llegaste con un vestido corto, la alegría que desbordaba por tus ojos, y cuando dijiste cada globo es un deseo me invitaste a sentirme niño otra vez, nunca tuve globos en una fiesta y me hacía mucha ilusión tenerlos en la fiesta de nuestros hijos, pero tú, tu no esperaste a que eso sucediera y simplemente se te hizo fácil recordar mi niñez y hacer que recuerde ese día como si fuera uno de mi infancia.
Pide un deseo dijiste, lo hice y segundos después tras gritar – viva el cumpleañero procedías a reventarlo, reímos, soñamos y nos besamos como dos enamorados de la vida, no sentí un amor más profundo que el tuyo.
Han pasado 5 años, y lo único que guardo de ustedes es un pañuelo y una botita pequeña. En aquel accidente murieron ustedes y mi corazón, he llorado hasta querer secarme y no lo conseguí, hice las paces con Dios porque pensé que tal vez hice algo mal y me castigo con su ausencia. Todos perdimos, perdí a los amores de mi vida y una madre perdió a su único hijo.
Ambos quedamos vacíos y ante tanta soledad que el trabajo, las responsabilidades y pasatiempos no han podido cubrir su ausencia han logrado hacer que vuelva a mi primer hogar, a casa de mis padres. Aun con los ojos llorosos y miles de recuerdos sigo intentando mantenerme de pie.
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