Como nunca el viento frío soplaba y en la oscuridad de las noches de enero los árboles solos cantaban cuan pequeños susurros los cuales apenas podía oír, mis pies y mis manos dolían, pero la sensación indescriptible de plenitud y conformidad desbordaba de mí.
¿Qué anhela la gente, si no es vivir?
Pero qué pena dan aquellos que buscan y buscan una razón para vivir y jamas encuentran aquello que tanto anhelan, pero no es mas que la indiferencia hacia las cosas que aun siendo pequeñas o que parecen insignificantes son las que realmente nos hacen sentir vivos.
En cuanto a mi, no soy más que un simple individuo que una simple brisa, una taza de chocolate caliente, un buen libro o tan solo el aire frio de enero golpeando mis rostro entrando por mi nariz hasta llenar mis pulmones me hacen sentir vivo vivir.
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