Las casas de mis abuelos

Las casas de mis abuelos

Andrea Dallocchio

25/01/2026


Las casas de mis abuelos
siempre estuvieron cerca.
Paralelas por Maipú
cruzando la Avenida,
sabía llegar a ellas.
Una con su quincho grande,
y otra con su profunda pileta.
Las dos anidan recuerdos
de alegrías más pesadas
que tristezas.

Una con olor a pasta,
y otra con sabor a yerba.
Las dos con amplios jardines:
jazmín blanco, rosas rojas;
y elegantes azaleas.
Hubo ruidos, muchos ruidos,
ruidos que reviven fiestas:
cumpleaños, comuniones
y charlas bajo las estrellas.

No eran iguales las casas,
pero se parecían,
y yo amaba sus diferencias.
Cada una con su estilo
protegía mi inocencia.

Ahora están lejos las dos casas
y otras fiestas se celebran.
El quincho ya no es más quincho
y no es profunda la pileta.
Pero en sus muros perduran
mi niñez y su presencia.

✦ ✦ ✦

Mirada al origen

Las casas de los abuelos son solo una imagen posible dentro del gran mosaico de la memoria. Para algunos será una mesa compartida; para otros, un patio, un aroma o incluso un silencio que regresa. Más allá de la forma, siempre hay lugares que nos recuerdan de dónde venimos y dialogan con quienes seguimos siendo.

Comparto este texto como parte de un trabajo personal sobre memoria e identidad.

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