Permanezco en la madrugada, ahogada en este mar de odio.
Me asfixia el polen de tu ser, tan dulce y polvoso.
Detesto que me persigas más, si no querías alejarte, ¿por qué te fuiste?
Me persigue tu sombra, te veo desde la cumbre y solo quisiera saltar del barranco para sentirte de nuevo.
Si sabes que te espero, si sabes que soy incapaz de odiarte y sabes que no puedo dejarte, ¿por qué atarte?
Detesto no poder tener rencor, incluso si sé que no fui yo quien se equivocó, no puedo hacer nada.
Se siente tan blasfemo pensar en ti, tus siniestros ojos me persiguen, merodeas en mi mente.
Creo que he hartado a la luna, siempre que la veo solo pienso en ti, será por eso que ahora me da la espalda… Pero ella sabe que tú te fuiste, aun cuando tú me pediste que no me fuera.
Es tan irónico, cruel e irresponsable que lo hayas hecho tú.
No pedí nada, no exigí nada a pesar de saber que debí hacerlo, pero no fui capaz.
No pude juzgarte, no pude lamentarme de nada, fue muy tarde cuando quise hablarte y entendí que no me querías cerca, aunque hayas dicho lo contrario.
Tu silencio fue el ruido más escalofriante qué pude sentir, pero fue tu elección, yo no te dejé de sentir ni de pensar.
Aún deseo abrazarte, así sea desde las tinieblas de tu sombra. Quiero verte una vez más, quiero tener certeza de que me odias, y quisiera poder abofetearte aunque sea con mi corazón.
Porque ya pude descifrarte, y no me gusta lo que vi. Pero ahora sé que no eres suficientemente fuerte para que te diga lo que ya sabes, y aún te duele saber lo que sientes y lo que sabes de ti, y es verdad, no eres bueno, pero eso no te impidió cambiar, tu elección fue permanecer así, y yo tonta abrí mi boca para decirte lo que ya conocías, creo que por eso desapareciste de mi vida.
Por querer hablar contigo cuando no querías ni ser mi amigo.
Pero no me arrepiento, volvería a hablar contigo porque eres adictivo.
OPINIONES Y COMENTARIOS