Dos puntos y cierre

Dos puntos y cierre

Luis Ancusch

24/01/2026

Tu expediente reabrió un caso cerrado, 
solo hubo manchas de sangre de una víctima, y varios testigos
abrir aquel documento, prender un habano, entender el final marcado
como pudo sacar desmanes en una dignidad, sin algo bendito.

Tocó ser pianista melancólico
revisar la obra de alguien más, en busca de algo nuevo
entender el juego, que de letras parezca ser acróstico
porque ese papel en el corazón, hizo que la flora y fauna perecieran un duelo.

«Moriré engullendo gusanos, una sed temeraria, al son mortuorio uno 
hoy orgullo fatuo atrapado eN uN yggdrasil».
En código se expresó el cadáver, mancha de tinta roja, marcada al apuro
como si más allá, en lo eterno, tuviera algo más que decir.

Estira y afloja, un resorte que no funciona
el asesino parecía de emoción estar sumido
alguien como tú parece ser hábil con la soga
por eso verte con amor, suena divertido.

Exhumaste un cuerpo, y le encontraste el alma
derretiste los cristales de arena que su pecho adornaba
no entiendo ese tipo de magia empleada
la razón choco con la intuición cuando se fue en corazonada.

En el vehículo me contaste el nombre de la víctima,
soltaste la gracia que su cabello, con tantos pensamientos, se le escurría
pero que por ella volvió a escribir en rítmicas,
que la década en la que murió, hoy el cordial fénix renacía.

Me costó entender ciertos gestos, algunas palabras,
dejó en el asientos rastros de su perro, su sombra de humo, su fragancia,
esa testigo dejó un nuevo sentido a esta ansia,
que del dorso en donde escribió el que fallecía, era una reina de corazones como carta.

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