REFLEXIONES DE FIN/COMIENZO DE AÑO (Más bien Interrogantes de Fin/Comienzo de año)

REFLEXIONES DE FIN/COMIENZO DE AÑO (Más bien Interrogantes de Fin/Comienzo de año)

LA PRIMERA: ¿por qué la gran mayoría de la humanidad “reflexiona” el fin de año, normalmente en diciembre -navidad y año nuevo-?. Por lo menos es curiosa la pregunta, salvo que se tome como costumbre, un asunto cultural generalizado y propagado de generación en generación.

Fin/comienzo de año es una simple invención, imaginación humana, ya que todo lo que llamamos días, noches, meses, horas, en la realidad no existen, solo existe una infinita expresión de vida con sus movimientos y matices, luego desde tal lógica -que es lo podemos llamar realidad-, cualquier momento de vida es apto para reflexionar, y no un mes o período específico del “año” determinado por nuestra tradición/imaginación.

LA SEGUNDA: ¿por qué en el mes de diciembre, donde gran parte de la humanidad celebra, la gran masa de gente se vuelve más emotiva, sentimental, reflexiva, amorosa?; se abraza a quien nunca se ha abrazado; se conversa con quien nunca se ha conversado; se pide “perdón” a quien nunca se le ha ofrecido un perdón; se llama a quien nunca se ha llamado; se es indulgente con quien nunca se ha sido; se comparte con quien nunca se ha compartido; se sonríe a quien nunca se le ha regalado una sonrisa, etc., etc.???

Y lo más extraño, curioso, singular, es que una vez pasan los “primeros días del año”, se olvidan por completo esas “reflexiones”, “sentimientos”, benevolencias, e inmediatamente se regresa a lo mismo: frialdad, distancia, sequedad, mezquindad, severidad, egoísmo, etc., etc.

¿Qué nos pasa entonces en diciembre? ¿Qué llega de manera excepcional y fugaz a nuestra mente, que al mes siguiente -enero- se olvida por completo y desaparece?

TERCERA: basta observar la humanidad -toda sin excepción- y se puede concluir que hay dos tipos o clase de personas. Unas -la gran mayoría- plenamente masificadas, mecanizadas, dormidas, y otras -parece que muy pocas-, despiertas, conscientes -ya sea en mayor o menor grado-, pero que logran ver y entender lo que la generalidad no. ¿Por qué una pocas personas ven y entienden lo que gran parte no?, y cuando se menciona “ver y entender” se hace referencia al sentido de la vida, la razón o sentido de vivir, y no a otra cosa.

Esos pocos humanos que ven y entienden -ya en grado mayor o menor- el sentido de la vida, ¿podrían llamarse “elegidos”?, ¿”elegidos” para qué y por qué?, ¿o no se trata de ninguna selección sino de un simple destino que unos advierten y otros no?

En mi adolescencia, cenando con una interesante mujer cuya profesión era Psicología, me expresó una frase que en su momento me pareció singular, sorprendente, “es mejor saber poco ya que a mayor conocimiento, mayor dolor”. La frase me ha acompañado desde aquel entonces, y sigo considerándola singular… Me conduce a una cuarta inquietud.

CUARTA: cuando aparece dolor -aflicción-, ¿quién lo padece con mayor rigor y frecuencia?, ¿la masa programada o aquellos con conciencia -en mayor o menor grado- del sentido de la vida?

Interesante interrogante.

La aflicción de la masa es distinta a la de aquellos con consciencia. La masa padece por no lograr lo que le da placer (gustos, apetencias, “tranquilidad”, reconocimiento, “estabilidad”, “seguridad”, valoración, aprobación, etc.), y por la perdida. La multitud tiene como objetivo de vida -fin primero y último- la búsqueda de PLACER, y la pérdida constituye uno de los obstáculos para lograrlo; de la pérdida nace que la mayoría “siente” terror frente a lo que hemos llamado muerte.

La aflicción de aquellos con consciencia de vida es distinta. La persona consciente logra observar esa tribulación, y el hecho de hacerlo significa en muchos casos la cesación de la misma por su comprensión y aceptación. Cuando esa comprensión y aceptación no llega, el abatimiento se manifiesta al ver a gran parte de la humanidad inconsciente, ignorante, masificada, destructora de sí misma y de lo que la rodea, y no poder hacer gran cosa o nada para cambiarlo… dolor a causa de frustración.

Entonces, la masa sufre por cesación del placer y por pérdida, todo lo cual les genera INMENSO TEMOR, y ese temor los doblega, somete, y por ello SON MASA que se domina, utiliza, manipula;  y aquellos con consciencia, si comprenden la aflicción, no padecen, y si no la comprenden, su desconsuelo proviene de la frustración. 
 

¿Existirá alguna formula externa (por fuera de cada ser humano) para que la masa deje de ser masa y adquiera auto-consciencia? NO LA HAY, ninguna religión, libro, filosofía, educación, gurú, ideología, teoría, etc., etc., etc. puede dar consciencia a la masa, de paso una «consciencia de masa» NO es consciencia, es otra simple programación, manipulación. SOLAMENTE cada individuo, cada persona en su interior puede, Primero COMPRENDER y Segundo lograr su propia auto-consciencia. Si millones y millones y millones adquieren auto-consciencia, ya no hablamos de masa, ya se habla de Conjunto de Seres Humanos Conscientes.   

QUINTA: alguien, un ser humano cualquiera tiene hambre y se le comparte alimentos; tiene sed y se le comparte agua… Si usted hace eso, es considerado comunista, de izquierda. En una guerra hay cientos de personas sufriendo por bombas, balas, destrucción, muerte de sus seres queridos, etc.; si alguien quiere ayudar para aliviar un poco ese dolor y sufrimiento, es considerado de izquierda, comunista.

Si se lucha por salvar la naturaleza, usted es comunista, revoltoso, de izquierda.

No hay derechas ni izquierdas, eso son conceptos irrelevantes, vacíos; solo hay HUMANIDAD, y los Seres Humanos NECESITAMOS ayudarnos unos a otros por tres razones: a) es la única manera de subsistir como especie, b) el Ser Humano es Sagrado (no entender como concepto religioso), y lo Sagrado es INVIOLABLE, está infinita y eternamente por encima de las insignificantes apetencias, pasiones, deseos, caprichos y pensamientos cotidianos, c) la vida -y somos parte de ella- es un conjunto armónico, si falla la cadencia surge caos y destrucción.   

Alejandro Vélez G. 2026

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