Se termina un año
y no voy a hacer balance perfecto,
porque la vida no cierra prolija
ni pide permiso para doler.
Hubo días pesados,
emociones desordenadas,
momentos en los que avanzar
fue simplemente no retroceder.
Y aun así… acá estamos.
A quienes me leen,
les regalo esto:
esperanza sin frases hechas,
paz que no niega las tormentas
y salud mental y emocional
como un acto de amor propio,
no como una exigencia.
A mis hijos,
a mis afectos, a quienes caminan cerca y a quienes leen en silencio…
NO duden de ustedes mismos, Nunca.
Ni siquiera cuando el mundo parezca gritar lo contrario.
La vida es, muchas veces, según el cristal con que la miramos
y el empuje que le metemos cuando las ganas flaquean.
Dificultades va a haber siempre, pero no vinimos a quedarnos
con la primera piedra en el zapato, sino a aprender a caminar distinto o a sacarla… aunque duela.
Que el año que llega nos encuentre
más honestos con lo que sentimos, más amables con nosotros mismos
y menos dispuestos a cargar culpas ajenas.
Que sepamos pedir ayuda.
Que sepamos frenar.
Que sepamos seguir.
Brindo por los que siguen avanzando
aunque no tengan todo claro.
Por los que sienten profundo.
Por los que no se rinden.
Que el próximo año
no nos prometa perfección,
sino verdad, abrigo
y la valentía de seguir siendo quienes somos.
¡SALUD!!!!🥂
Adriana S. Blanche
#adrianablanche
#año2026
OPINIONES Y COMENTARIOS