(El tsunami que recordó al mundo su fragilidad)
📌 El hecho
El 26 de diciembre de 2004, un tsunami provocado por un terremoto submarino devastó las costas del Océano Índico.
En pocas horas murieron más de 230.000 personas.
Comunidades enteras desaparecieron.
Familias completas fueron borradas sin aviso.
La tragedia ocurrió un día después de Navidad, cuando el mundo aún estaba envuelto en luces, regalos y promesas de esperanza.
🧭 La mirada del Tiempo
El Tiempo no distingue fechas sagradas.
No reconoce celebraciones ni calendarios humanos.
Mientras muchos descansaban en la ilusión de la calma, el Tiempo se movió bajo el océano, profundo y silencioso.
No avisó.
No pidió permiso.
No explicó nada.
Simplemente ocurrió.
🕯️ Metáfora
El tsunami fue una página arrancada del calendario.
Un golpe seco contra la idea de control.
Un recordatorio brutal de que la vida no negocia con la comodidad humana.
El mar no fue cruel.
Fue exacto.
🗣️ Cuando el Tiempo habla
“No me recen cuando todo va bien.
Escúchenme cuando todo se rompe.
Yo no castigo:
recuerdo lo frágil que siempre ha sido todo.”
🌍 Reflexión
Durante unos días, el mundo se unió en duelo.
Países, religiones y culturas compartieron el silencio y la ayuda.
Pero, como suele ocurrir, el dolor fue más corto que la memoria.
El Tiempo observa cómo la humanidad aprende…
y luego decide olvidar para poder seguir viviendo.
🔚 Cierre
El 26 de diciembre no fue un día maldito.
Fue un espejo.
El Tiempo no quitó nada que no fuera frágil.
Solo mostró lo que siempre estuvo suspendido.
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