Cuando estudiamos los cielos, las estrellas, nuestro sistema solar, la Vía Láctea y el universo, nos damos cuenta de que el planeta Tierra no es más que un diminuto grano de arena en el vasto espacio. Es increíble pensar lo pequeños y frágiles que somos.
También, al contemplar el orden de las cosas —como los sistemas de rotación y traslación, y la distancia exacta entre la Tierra y el Sol— descubrimos una ingeniería perfectamente definida.
No hace falta ir tan lejos, observemos lo visible y tangible. La tierra, el mar, las plantas, los animales, los insectos, e incluso el ser humano pensante, todos parecen estar perfectamente diseñados. Nuestro cuerpo es maravillosamente sorprendente, pues contamos con un sistema digestivo, un sistema nervioso, un sistema muscular y un sistema óseo. Tenemos el cerebro más desarrollado entre todas las especies.
Y si quieres sorprenderte aún más, todos los seres vivos poseemos motores biológicos o motores moleculares, hechos principalmente de proteínas y de tamaño nanométrico, que están programados inteligentemente para sostener la vida.
Nuestro cuerpo es extraordinario, a pesar de ello, no es más que materia. Cuando morimos, eventualmente formamos parte de otra cosa. Todo lo grandioso que hay dentro de nosotros no vale nada sin aquello que llamamos vida. No sabemos qué es, no podemos crearla, ni prolongarla indefinidamente. Solo podemos cuidarla, administrarla y observarla. Por eso decimos que la vida es un regalo.
En nuestro medio, el ciclo del agua, los vientos, las plantas —desde los árboles más grandes y majestuosos hasta la hierba más diminuta— nos proporcionan un hábitat favorable para la vida. Generan oxígeno, regulan la temperatura, nos ofrecen alimento o sirven de alimento para otras especies, que eventualmente también serán alimento para nosotros.
La belleza de este mundo —los colores que percibimos, el azul de los cielos y los mares, los matices verdes de las plantas, los diversos tonos de las flores, los animales de la tierra y del cielo, los peces del mar— todo nos habla, sin lugar a dudas, de un artista supremo como no hay otro sobre la Tierra.
Si observamos el conjunto —del todo en nuestro medio—, veremos que formamos parte de un gran sistema donde cada especie con vida tiene una función. En tanto, solo el hombre es consciente de su existencia.
También existe el caos, en el cosmos las estrellas mueren, existen agujeros negros, los astros colisionan. Aun así, confío en que existe alguien que dirige y permite que estemos hoy aquí.
En la Tierra, hay dolor, envidia, celos, divisiones entre semejantes, racismo, indiferencia y demás. Pero muchas veces son consecuencias de nuestras propias decisiones. Somos nosotros quienes nos relegamos al odio, la envidia y la crueldad.
Si practicáramos el amor y la empatía, si cerráramos los ojos físicos para mirar lo trascendente, descubriríamos que la injusticia y el dolor no tendrían cabida.
Dios no es indiferente. Se revela en cada detalle de lo que nos rodea. Nuestro gran límite es la finitud de nuestra mente.
¿Y qué hay de la muerte? Al igual que la vida, es algo que no comprendemos. Creo que si estamos vivos hoy, es parte de su gracia. Tal vez, y solo tal vez, después de la muerte no exista nada más. Pero ¿no es ya un gran regalo los años que hemos vivido? Incluyendo el hoy, del cual somos conscientes, en el que podemos ser felices, plenos y agradecidos.
En conclusion la perfección aparente de la naturaleza, la complejidad del cuerpo humano y el orden del cosmos apuntan hacia un diseño consciente. Más que meras coincidencias, son señales de un Creador sabio y poderoso. Reconocerlo no solo en teoría, sino en la práctica del amor y la empatía, valorando el presente, son el camino para transformar nuestro entorno y aliviar el sufrimiento que nosotros mismos provocamos.
No sabemos cuánto más viviremos, pero mientras estemos aquí, podemos elegir cambiar, amar, construir, ayudar, valorar y ser parte de algo más grande. Ser parte de eso que, con convicción, llamamos Dios.
Otras fuentes para reflexionar
Te recomiendo leer: Romanos 1:20, Génesis 1:31 y Salmos 19:1.
También te dejo esta otra reflexión:
En el vientre de una mamá había dos bebés. Uno preguntó al otro: —¿Tú crees en la vida después del parto?
El otro respondió: —Claro que sí. Tiene que haber algo después del parto. Tal vez estamos aquí para prepararnos para lo que vendrá más tarde.
—¡Tonterías! —dijo el primero—. No hay vida después del parto. ¿Qué clase de vida sería esta?
El segundo dijo: —No lo sé, pero habrá más luz que la que hay aquí. Tal vez podamos caminar con nuestras propias piernas y comer con nuestras bocas. Tal vez tengamos otros sentidos que no podemos entender ahora.
El primero contestó: —Eso es un absurdo. Caminar es imposible. ¿¡Y comer con la boca!? ¡Ridículo! El cordón umbilical nos nutre y nos da todo lo que necesitamos. El cordón umbilical es demasiado corto. La vida después del parto es imposible.
El segundo insistió: —Bueno, yo pienso que hay algo, y tal vez sea diferente de lo que hay aquí. Tal vez ya no necesitemos este tubo físico.
El primero contestó: —¡Tonterías! Además, si realmente hubiera vida después del parto, ¿por qué nadie jamás regresó de allá? El parto es el fin de la vida, y en el posparto no hay nada más allá de lo oscuro, el silencio y el olvido. Él no nos llevará a ningún lugar.
—Bueno, yo no lo sé —dijo el segundo—, pero con seguridad vamos a encontrarnos con Mamá, y ella nos cuidará.
El primero respondió: —¿Mamá? ¿Tú realmente crees en Mamá? Eso es ridículo. Si Mamá existe, entonces, ¿dónde está ella ahora?
El segundo dijo: —Ella está alrededor nuestro. Estamos rodeados por ella. De ella somos. En ella vivimos. Sin ella, este mundo no sería y no podría existir.
Dijo el primero: —Bueno, yo no puedo verla, entonces es lógico que ella no existe.
El segundo le respondió: —A veces, cuando tú estás en silencio, si te concentras y realmente escuchas, podrás percibir su presencia y escuchar su voz amorosa allá arriba.
Así es como un escritor húngaro explicó la existencia de Dios…
referencia bibliográfica
Achar. M. (2016, diciembre 7). ¿Dios existe? Un cuento de bebés antes del parto. Enlace Judío. www.enlacejudio.com/2016/12/07/dios-existe-un-cuento-de-bebes-antes-del-parto/
Foto de Andreas Ebner: https://www.pexels.com/es-es/foto/montanas-hombre-oscuro-sentado-17889198/
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