La cabra tira al monte
Las cabras somos las exponentes más puras de la razón cartesiana: no permitimos que ideología alguna ofusque nuestro sentido común.
Mientras el resto del mundo se arrastra por el fango de la subjetividad, nosotras observamos desde la cumbre, rumiando verdades universales y descartando, por irrelevante, todo aquello que no pueda treparse.
Nuestra tradición filosófica, sobria y milenaria, ha demostrado con suficiente evidencia empírica que la altura no solo clarifica la visión, sino también el juicio. No es casual que las conclusiones más firmes se alcancen siempre en terrenos inestables.
Y, optimistas hasta la médula, confiamos en que llegue el día en que todos los animales, superando sus instintos irracionales, lleguen por sí mismos a la conclusión lógica de que vivir en los montes escarpados es objetivamente mejor que hacerlo en las llanuras.
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