La esperanza abandonó este planeta desde que deducimos que Él no existe, caímos en el abismo de la desolación y angustía aguda del la razón. ¡Que irónico! ¡Los dominantes de la Vía Láctea están siendo colonizados!
Mi madre y yo tropezamos con el cuerpo de mi hermano al tratar de escapar del refugio.
¿Qué case de maldición cósmica sufren estos?
No se comparan en nada con las ficciomes horribles y mucosas de las que era tan fanático, ¿acaso lo deslumbrante y cautivador suele ser más maquiavélico que lo satánico?
Son altos; al mirar sus ojos se recarga el alma de desasosiego; están desnudos pero no ofenden, luces con colores claros y de amistad, nos responden al engaño de los ismos y Satanás, clara prueba de la límitada imaginación, pues nada de compara a lo que son.
Siempre tuve la duda de, ¿cuál y cómo es el dolor supremo? No un corte, sino una apuñalada; no un golpe, sino una bala y así, estar en el suelo agobiado con el beso del demonio y experimentando el éxtasis de caminar con la muerte.
Su maneera de asesinar es poco a la creatividad humana, pues son un conjunto de sufrimienyod qur nadie, siquiera hubiera pensado.
Se nen en manadas de locuras divinas, forman figuras alrededor de su presa, sus ojos se hunden, gimen y alaban o rugen o sollozan, se excitan y deslumbran, es encantador y magnífico, de brillos y emociones que duele ver en esta tierra tan dañada y depresiva.
La atmósfera es opaca y seca, el aire es escaso, parece que ya no quiere ser un carrusel, el Sol ha tomado la batuta y la Luna se ha vuelto la amante.
¡Que suerte la de mi hermano! Se los topó y experimento el castigo cósmico, es inusual ver su cuerpo, pues no tiene un solo rasguño, parece recién salido de la ducha pero se ve que no hay ni su aura en él, ni pisca de espíritu, pero se le ve bien.
Carajo, las banalidades se apoderan de mí, creo que deliro.
¿Comó es posible eso? Ella y yo lo vimos, vivimos la escena con curiosidad espeluznante y una culpa pertubadora.
Se alzó entre los muertos y sobre la pista donde vivió su niñez y madurez, giró sobre su eje lentamente observando como su hogar y todo lo que comprendía terminaba. ¡Un puntito brillante salió de él! Se retorció y deliró silenciosamente, se encogió y purificó, se devoraron su maldad y eso lo mató, ¡O lo salvó!, ¿será que sin maldad no podríamos vivir? No lo sé, es probable. Miró al cielo que intentaba ser alegre, sus ojos rogaron que Dios exista para aunque sea tener un juicio. Sus ojos rogaron que Dios exista, él no hubiera podido crear cosas como ellos. Sus ojos rogaron que Dios exista para que baje y nos defienda. Su ojos lloraron que alguien exista, un ser que no tenga maldad.
Mi madre está a mi lado, el polvo nos come poco a millones, sin una pierna y medio brazo devorado. Ellos ya se han marchado.
Ella se sacrifico por dar alimento a su último hijo engendrado.
Díos mío, ¿qué clase juicio hemos pagado?
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