Garfield Logan

Azarath. Metrion. Zinthos.

Garfield Logan sintió cada fibra de sus músculos estremecerse luego de escuchar aquellas palabras malditas. Por dentro sabía que distaban de ser una buena señal. La peor parte era que no había rastros de Raven ni de Dick, ni de ninguno de los otros titanes. Solo había escuchado sus gritos de auxilio en un susurro lejano, como la remembranza de una voz conocida que viaja a través del tiempo a pesar de ya no existir en el plano terrenal.

Después de que Gar tomó la medida desesperada de llevar a los titanes a El rojo, no contaba con que Brother Blood y él quedarían atrapados en ese desierto atezado de variaciones carmesí, y sobre todo, temblando ante la incertidumbre del paradero de sus amigos. Sin embargo, sabía que no habría otra oportunidad para enfrentarse a Brother Blood, Gar tenía que aprovechar la ventaja de encontrarse en su propio territorio, respaldado por aquella prodigiosa fuerza que conectaba toda la vida animal en el universo.

Azarath. Metrion. Zinthos.

Los ojos de Brother Blood se colmaron de diminutas venas purpúreas al mismo tiempo que ascendía por los aires envuelto en un remolino de polvo y truenos que retumbaban por todo el desierto. Garfield lo miró, apretando los puños y la mandíbula; la humanidad corría peligro, y al parecer, él era el único capaz de detenerlo.

Cerró los párpados y trató de regular su respiración mientras dirigía toda su concentración hacia sus pies. En ese momento, sintió una extraña fuerza impetuosa que lo arrastró a lo profundo de los océanos, solo para escupirlo más allá del universo. De pronto, no había un principio ni fin, las líneas de tiempo se entrelazaban entre sí, se rompían y se volvían a encontrar dentro del multiverso. Si lo deseaba, Gar podía sostener un puñado de hilos cuánticos y llevárselos a la boca.

Cuando abrió los ojos, no había transcurrido ni un minuto dentro de El rojo. Sentía que toda esa fuerza misteriosa le apabullaba el alma, pero negar que le transmitía una intrínseca seguridad y confianza sería como traicionarse a sí mismo.

—Las cosas pudieron haber resultado diferentes, Sebastian.
—Sebastian ya no existe. Ahora todos verán a Brother Blood.

Garfield esquivó el primer ataque con rapidez. Tenía que llegar a donde estaba Brother Blood, así que se transformó en un murciélago para volar en su dirección. De inmediato se transformó en un águila gigante, y con su energía potenciada, logró clavarle las garras en la espalda, haciendo aullar de dolor a su oponente.

Así, entre truenos y rugidos ferales, la batalla se desenvolvió furiosamente dentro de los límites del cielo y la tierra. En cuestión de segundos, Garfield se transformaba desde un animal de gran tamaño como el gorila, hasta uno de insignificantes proporciones como la hormiga. Se encontraba más allá del asombro al ser capaz de transformarse en una gran variedad de animales en tan poco tiempo. La mejor parte era que algunos animales ni siquiera los había visto en persona, era como si toda la información necesaria la adquiriera de El rojo.

Luego de que Brother Blood terminara abatido gracias a una intensa patada que Gar le propinó, un agujero negro apareció en lo alto. Garfield no se detuvo a pensar, y transformándose nuevamente en un águila, tomó a Brother Blood de su piel ensangrentada y lo aventó al oscuro vacío de la perdición. No lo volverían a ver en mucho tiempo.

Cuando Garfield regresó a la tierra con pies firmes, algo dentro de él había cambiado. Ahora sus ojos se iluminaban de un verde intenso al igual que todo su alrededor. El rojo no era un mal color, pero el verde siempre sería el favorito de Beast Boy.

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