El mundo en el que vivimos está regido por lineamientos de razonamiento incompleto; pudiéramos llamarle equivocados, pero nada se puede perfeccionar sin desarrollo. En este caso lo que llamamos “error” es solo una verdad a medias.
Al fin y al cabo, esta certeza buscada es una semi-verdad sobre el mundo. La única verdad absoluta es la muerte; ni siquiera la vida, la cual, no existiría sin la dicha muerte. Nacer para morir; antes de ser concebidos estamos muertos. Somos llevados de la mano por el propio destino que nos hizo nacer. La muerte, la única verdad; el vacío absoluto que yace oculto a la vista del vulgo.
Toda corriente de pensamiento es experiencia de prueba y error; en la mayoría de los casos, estas inexperiencias, han llevado a la civilización al caos total —como lo hemos visto a través de los libros de historia—. Los intentos de mejorar el mundo por ideas faltas de visión real de la unidad del cosmo, llevan al descontrol del orden natural; salir del patrón de conducta habitual impuesto por la naturaleza primordial —la selección natural— torna al Neandertal a tomar el control de su propia vida para construir el pensamiento del Homo Sapiens; con ello, confrontando los drásticos reajustes mentativos y comportamiento sobre la propia naturaleza.
El Neandertal no iba al Psicólogo; no era consciente del poder de tomar el control de su propia vida. Ahora, la naturaleza lo hizo ser consciente de sí y despertar del engaño natural selectivo evolutivo para poder tomar el control de él sobre el mundo que conocemos actualmente con sus formas, pensamientos y estructuras pseudopolítico religiosas y económicas que tiemblan en el hilo del desastre; el Sapiens sí visita al Psicólogo. Algunos buscan volver al “Anarquismo primitivista” que se basa en una ideología política que aboga por el retorno a formas de vida no “civilizadas” mediante la desindustrialización, la abolición de la división del trabajo o la especialización y el abandono de las tecnologías de organización a gran escala.
Tomar el control de nuestras vidas nos hace caer en la prueba y error del vivir; nadie sabe vivir; absolutamente nadie. La sociedad es un reflejo de ello. El caos imperante en la actualidad da fe al entropismo incomprendido y falto de consciencia y visión de sí; enfocamos la mente sobre el mundo físico y no sobre la propia naturaleza mental de donde todo procede. Sin pensamiento no puede haber ideas y sin ideas no existen las formas externas. Y esto es así: el mundo que habitamos es una base de prueba y error para llegar a desarrollar un punto de equilibrio social. Sin olvidar que todo cambia día a día. No puede haber estabilidad permanente; todo es cíclico, todo se repite si no salimos del patrón de conducta habitual. Adaptarse al cambio es la ley de la constante universal del vivir: todo cambia, nada permanece. Querer establecerse en el mismo estadio de consciencia siempre traerá caos y muerte física por medio del sufrimiento de la ignorancia; con ello los problemas mentales que agobian al mundo entero.
«No es indicio de salud estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma» Jiddu Krishnamurti.
No existe una sociedad desarrollada que viva en armonía siendo en base un sistema comunitario permanente. Cualquier sistema de comportamiento común tiende al caos. No puede haber bien en un sistema ideológico comunista. Todo cambia y debemos aceptar que el morir natural es parte del existir: vivir bien para morir bien sin obligar al prójimo a aceptar nuestras premisas, incluso esta.
Lo que vemos no es real; es efímero. Antes de nacer nada existía; el pensamiento consciente le dio forma y nombre a las cosas. Ir en contra de la ley natural nos enferma y nos lleva al dolor, a las guerras, al odio sobre nuestros hermanos de vida porque no piensan igual a nosotros. Nada es como parece ser; todo es más allá de la forma donde vive el vacío que llamamos muerte. La unica verdad. Nuestra Madre Celestial.
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