Prometeo Encadenado

JOSE E DIAZ

En el alto peñasco, su dolor resuena,

Prometeo, el Titán, en cadenas de acero,

desafió a los cielos, con fuego en la mano,

y a la humanidad le entregó un don verdadero.

Las llamas danzaron, en la noche eterna,

iluminando al hombre, en su lucha sincera,

pero Zeus, airado, en su trono divino,

dictó el castigo, cruel y severo.

Las águilas rasgan, con sus picos feroces,

el hígado eterno de un dios encadenado,

cada día el tormento, cada noche renace,

en el ciclo perpetuo de un destino marcado.

Mas en su dolor, Prometeo no cede,

sus ojos desafían al tirano del cielo,

sabe que el fuego, en el corazón humano,

es la chispa inmortal de un espíritu libre.

Aunque los siglos pasen, y las cadenas se oxiden,

la llama de Prometeo, en cada alma persiste,

pues su sacrificio, en la roca tallado,

es el eco eterno de un héroe inmortalizado.

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