Lunes 15 de octubre de 2012.

Todo comenzó como un viaje de mis padres hacia una fiesta familiar. Yo decidí no ir, pues me molesta mucho estar con tanta gente. Se podría decir que soy antisocial, pero no me gusta estar con mi familia. Odio todo lo relacionado con ellos. No quería tener una conexión directa. Incluso odiaba convivir con mis padres. No entendía este sentimiento, pero no esperaba que todo fuera de esta forma. No sabría el porqué de mis acciones, no lo entendería hasta que todo lo que me pasó diera lugar a lo consecuente: el saber cómo es la peor parte de una persona, cómo es el olor de la frustración y desesperanza , un sinfín de cosas que nunca antes habría experimentado. Llegaron tocando la puerta de entrada de mi cerebro, y yo les di la bienvenida cálidamente, sin quejarme ni reprochar, el hecho de que llegaran a mí.

Follow me…

Febrero de 2013. Ha pasado casi un año desde aquel suceso, y al parecer no me afectó mucho. Solo me queda ir una vez más a la escuela. No sé por qué, pero no tengo ganas de ir. Detesto estar con todas esas personas en un solo salón, pero debo soportarlo por la promesa que le hice a mi madre de completar la preparatoria. Tan solo restan 3 semestres. Solo debo aguantar seguir viendo a toda esa gente. En fin, me encamino hacia la escuela.

Poco después de llegar, percibí que era un día sombrío, debido a que varios años atrás uno de mis tíos había fallecido en un hospital. Sin embargo, simplemente llegué a la escuela como de costumbre, sin anticipar encontrarme con esa persona.

«¿Quién es ella?», pregunté a un amigo. «Es solo ella», respondió mi amigo.

Entonces, por primera vez en mi vida, experimenté una sensación tan cálida y desesperada. No sabía qué era, pero sabía que debía hablar con ella. Era una chica poco común, con cabello corto y unos ojos hermosos. Sabía que algún día la conocería, sabía que eso sucedería.

Y tal como lo predije, la conocí, pero al mismo tiempo sabía que no duraría mucho. Sabía que no podía prolongar mucho tiempo una conversación con una persona. Nunca hablaba mucho con mis amigos, y mucho menos con una desconocida, pero tenía que intentarlo. Después de haber entablado la primera conversación con ella, me di cuenta de que teníamos mucho en común, pero había algo que no entendía, tal vez era amor. No tenía la menor idea de lo que era, pero lo identifiqué como amor.

Así seguí platicando con ella, pero «¿qué era esto para ella?» No quería saber qué era para ella esto, solo quería seguir estando con ella, a su lado. Algo que no era muy común en mí. La mayor parte del tiempo alejaba a los demás de mi alrededor, no podía estar cerca de otro ser humano y, si lo hacía, era solo para no verme muy antisocial. Solo quería camuflarme entre las personas que me rodeaban, pero no era de esta forma con ella. Así que decidí armarme de valor para decirle lo que sentía por ella, aun teniendo en mente que si lo hacía, cabría la posibilidad de alejar a la única persona con la que en realidad quería estar.

Un día intenté decirle lo que sentía, pero preferí no hacerlo por el momento y esperé un poco más. Quería estar un poco más a su lado, si es que ya no estaría con ella. Era la verdad que acojonaba mi cabeza cada día, y evitaba que durmiera, pero era algo que hacía que olvidara por completo aquel suceso que cambiaría mi forma de pensar y actuar tan drásticamente.

El más grande desinterés, la ansiedad a todo galope, ese sentimiento de impotencia sin fin, los recuerdos más fríos y crueles, esa sensación de mandar todo a la basura, quitarme la vida, la eliminación de cualquier cordura en mí, incesantemente dejaba de ser yo. No había una razón obvia para que esto pasara. Tal vez no era yo, tal vez solo tenía que suicidarme para regresar a mi realidad.

Despierto en un hospital dos días después de lo sucedido, y no hay nadie a mi lado y no me molesta, ya estoy acostumbrado a estar solo. Después de esto, tengo que tomar una terapia psicológica. Claro, no la quiero tomar, no la necesito. ¿Qué rayos estoy haciendo en un lugar como este? Quiero estar solo, déjenme en paz, solo quiero estar solo.

Entonces, despierto al día siguiente. No pude decirle lo que siento por ella y me niego a decírselo. Ya no quiero estar solo. Por primera vez, no quiero que sea de esa forma, solo quiero estar con ella. Poco a poco, esos sueños de desesperación vuelven a mí, pero no puedo dejar que me dominen. Otra vez tengo que tener la fuerza de superar aquel momento. No quiero que esto siga, tengo que arriesgarlo todo por tal de estar con ella. Yo la quiero. Ya no solo lo denominaba amor… Era amor lo que sentía por ella. No sabía si era correcto lo que hacía, menos si saldría como yo lo pensaba, porque en realidad quería que no saliera como creía. Tenía en cuenta que no saldría bien. Solo apreté los dientes y salí a buscarla. No la encontraba por ninguna parte. Corrí buscándola, pero no la encontraba. Salí de la prepa y la encontré. Ella me dijo que teníamos que hablar de algo importante y yo solo pude decir:

¡Sígueme!

Shadow…

Sabes que estoy aquí pero ya hace mucho tiempo que no escuchas soy tu sombra aquella que siempre ha estado junto a ti viendo los momentos buenos y malos pero en especial los malos, sé que tienes el corazón frio como piedra, no puedes amar a nadie porque no has llegado a amarte a ti mismo; date cuenta tú no eres un ser social, te podría decir demonio pero no eres tanto como ellos bueno solo en físico, sé que no quieres recordar aquel suceso pero yo hare que lo recuerdes, sufre que yo necesito que sufras, ten miedo, ten desconfianza desespérate, no confíes en nadie, odia a todos no intentes evitarme que yo soy tú y tu eres yo pero yo te doy el camino adecuado da el mal paso no el bueno traiciona, traiciona, desprecia, odia, miente, engaña, ASESINA, orina en la puerta de un orfanato. Tu no puedes vencerme no olvides eso.

¿Qué ha sido eso? ¿Quién dijo eso? No me puedes evitar por mucho tiempo. ¿Quién eres? Yo soy tú, y tú eres yo. No, no lo puedo creer. Créelo, eso es lo que tú piensas, porque yo lo pienso. Somos uno mismo. No, no lo puedo aceptar. No lo creo. Créelo. Sé que en este momento te estás revelando, pero no durará mucho. Esa chica de la que te enamoraste no durará mucho, o te traicionará. No sé por qué te crees valiente si no puedes vencerme. No, eso no pasará. Yo confío en ella y nada de lo que digas hará que cambie de opinión. Di lo que quieras. De todas formas, un día te dominaré y haré que hagas lo correcto. Haré que seas tú mismo, no ese disfraz que eres ahora. Yo soy yo mismo y estoy haciendo lo correcto. ¿Estás seguro de que estás haciendo lo correcto? De todas formas, terminaré siendo el vencedor. Disfrútalo mientras dure tu pequeña falsedad. Esto no es falso, ella es verdadera y creo en ella, que es lo más importante. ¿De qué te ríes tanto? ¿De que un día retractarás tus palabras? No estoy muy seguro de lo que dices. Te dejaré en paz hasta que entiendas por qué te digo esto, pero seguiré provocándote pesadillas. -Oye, ¿qué tienes? ¿Por qué te quedas callado? ¿No tenías algo que decirme o prefiero hablar primero? Escúchame. Perdona, solo estaba pensando en cómo decirte esto. No te preocupes, es que se me fueron las palabras de los labios. Perdón.

Watashi No Yume no shōjo.

私の夢の少女

Ella, la chica de la que me enamoré, aunque sabía que no era para mí, tenía claro que era especial. No quería dejarla ir; estaba frente a mí y sabía que debía decírselo, pero el miedo a perderla para siempre me invadía. Sin más preámbulos, me lancé: «Me gustas, ¿te gustaría ser mi novia?» Ella, como si comprendiera la situación tanto como yo, me respondió: «¿Qué esperabas que te dijera?» Incierto de su respuesta, le confesé mis sentimientos y ella simplemente dijo: «¿Por qué no?» Entonces, la besé. Para mí, fue mi primer beso de amor verdadero, distinto a los anteriores efímeros. Este beso fue especial y, hasta hoy, no puedo olvidar lo sucedido, ni lo haré jamás.

«¡Tonto!», me dije entre risas, «no durará mucho», bromeé.

Una vez más, escuché esa voz interior. Pasaron varios días, los más felices de mi vida, compartiendo momentos verdaderamente especiales a su lado. Sin embargo, el temor de que todo acabara pronto comenzó a invadirme. Desde que todo comenzó, me alejé aún más de las personas que me rodeaban; ya no las consideraba tan importantes en mi vida, ni siquiera para mantener una fachada. Porque la tenía a ella, la chica de mis sueños, aquella que me ayudaba a olvidar los momentos tristes de mi vida. Con ella, tenía todo lo que podía desear. La amaba más que a nada en este mundo, pero… siempre hay un pero.

No duraría para siempre.

Lo sabía muy bien. Durante una de nuestras citas, ocurrió algo que me recordó aquel incidente y tal vez fue lo que despertó esos recuerdos dentro de mí. Ver a aquella pareja en aquel bar discutiendo y la chica abandonando al chico provocaron un sentimiento amargo dentro de mi. Aunque estaba con ella, temía que eso afectara el momento, así que simplemente la abracé. Continuamos con nuestra cita, pero yo estaba algo perturbado. Sabía que debía controlarme, aunque no estaba seguro de cuánto tiempo lograría hacerlo. Afortunadamente, pude controlarme de manera adecuada hasta el final de nuestra cita.

Al regresar de estar con ella, aún me sentía un poco perturbado, por lo que me dirigí directamente a dormir. Después de regresar a casa y dirigirse directamente a dormir, me encontraba acostado en la cama, con la mirada fija en el techo oscuro de mi habitación. Los eventos de la noche me atormentaban, reviviendo recuerdos enterrados en lo más profundo de mi mente. Me sentía dividido entre la preocupación por lo que presencie en el bar y la necesidad de mantener una fachada de tranquilidad frente a su acompañante.

Cada vez que cerraba los ojos, la escena en el bar volvía a reproducirse en mi mente, como si estuviera atrapado en un bucle de pensamientos perturbadores. La imagen de la pareja discutiendo y la chica abandonando al chico se repetía una y otra vez, llevándome a cuestionar mis propias relaciones pasadas y presentes.

A medida que la noche avanzaba, los susurros de mi conciencia se intensificaban, recordándole la fragilidad de las relaciones humanas y la impermanencia de la felicidad. La sensación de amargura persistía en su pecho, dejándolo con un sabor agridulce en la boca y un nudo en la garganta.

Con esta carga emocional a cuestas, recordé con claridad cada detalle de la escena en el bar y cómo esa experiencia había sacudido mi mundo interior de una manera inesperada y profunda. Ahora, con la luz del día iluminando su habitación, se preparaba para enfrentar las consecuencias de aquella noche que cambiaría su perspectiva de las relaciones y la vida misma.

Yume.

¡Vaya día tan hermoso! Oh, cierto, tenía que hacer algo muy importante. Salí de clases y me dirigí a un lugar desconocido, y allí estaba ella. Me dijo: «Te estuve esperando mucho, ¿por qué tardaste tanto?» Un poco distraído, respondí que tuve un imprevisto. En ese momento, recordé: no era un evento cualquiera, era mi boda con ella. ¿Cómo pude olvidar algo así? Me acerqué a ella y le di un beso en la mejilla, diciendo: «¿Cómo podría olvidar un momento como este?» Ella me miró a los ojos y me dijo: «Tonto, te quiero», y me besó en la mejilla.

Me encontraba en un escenario completamente diferente al de la noche anterior. Me veía a mi mismo caminando por un pasillo adornado con flores blancas, con la suave melodía de una canción de amor resonando en el aire. A lo lejos, divisó a mi acompañante de la cita, radiante en un hermoso vestido blanco, con una sonrisa que iluminaba toda la estancia.

A medida que se acercaba, sentía una calidez reconfortante invadir mi ser. Sus manos se unieron en un gesto de complicidad y amor, mientras intercambiabamos miradas llenas de significado. En un instante, ambos nos encontrabamos frente al altar, rodeados de amigos y familiares que los observaban con alegría y emoción.

Los votos de amor eterno resonaron en la capilla, sellando un compromiso profundo y sincero entre el personaje y su amada. El intercambio de anillos simbolizó la unión de dos almas destinadas a estar juntas, pase lo que pase.

Terminó nuestra boda y la cargué en mis brazos hasta un coche que nos esperaba afuera del lugar. Realmente me sentía muy contento, no sabía qué hacer, todo era tan hermoso. Pasaron varios días, los más especiales, esos en los que compartíamos como marido y mujer. Nada podía detenerme, era el hombre más feliz del mundo. Tenía un trabajo decente, una casa para vivir con ella, pero sobre todo, la tenía a ella. Era como un sueño hecho realidad, un sueño tan bueno que nunca esperé.

Después de la emotiva ceremonia de bodas, cargue a mi amada en mis brazos hasta el coche que los esperaba afuera del lugar. La felicidad inundaba mi ser, sintiendo que estaba viviendo un momento de ensueño que superaba todas mis expectativas. Todo a mi alrededor parecía brillar con una luz especial, como si el universo entero estuviera celebrando su amor.

Los días que siguieron fueron los más especiales de mi vida, compartiendo cada momento como marido y mujer. Cada instante juntos era una nueva aventura, una oportunidad para fortalecer su unión y construir un futuro lleno de amor y complicidad. Nada podía perturbar la paz y la dicha que reinaban en su hogar, donde cada rincón estaba impregnado de amor y felicidad.

Me sentía invencible, como si el mundo entero estuviera a mis pies y todo fuera posible junto a mi amada. Mi trabajo decente y hogar eran solo complementos de la verdadera riqueza que tenía: el amor de su vida a su lado. Cada momento juntos era una confirmación de que estaba viviendo un sueño hecho realidad, un sueño tan perfecto que superaba todas sus expectativas.

A medida que los días se convertían en semanas y los meses pasaban volando, seguía maravillado por la fortuna que había encontrado en mi esposa y en la vida que estaban construyendo juntos. Cada desafío era un obstáculo superado con amor y determinación, fortaleciendo aún más el vínculo que nos unía.

En cada amanecer y en cada anochecer, agradecía en silencio por el regalo de tener a mi amada a mi lado, prometiéndome a mi mismo y a ella que haría todo lo posible por mantener viva la llama de su amor eterno, pase lo que pase. Juntos, nos embarcamos en el viaje de la vida, sabiendo que mientras estuvieran juntos, nada podría detenerlos.

Un día como cualquier otro, regresé del trabajo esperando verla a ella aguardando mi llegada, pero no estaba. La busqué por toda la casa sin éxito. Salí de allí y la busqué por todas partes, pensando que quizás había salido a comprar algo y pronto volvería a casa. Encontré a un tipo extraño afuera de nuestra casa, quien me dijo: «Te dije que este sueño perfecto para ti no duraría mucho». No le di importancia y entré a mi casa, donde encontré a su madre llorando. Le pregunté: «¿Qué pasa? ¿Dónde está mi esposa?». Entre sollozos, me dijo: «Estaba embarazada». Quedé atónito: «¿Embarazada? ¿Cómo pudo pasar esto? ¿Dónde está ella?». «Se encuentra en su habitación, la traje aquí hace poco», me respondió. Sin pensarlo, salí corriendo hacia su cuarto y me encontré con algo que no quería ver.

Ella estaba muerta.

Cuando vi eso, no pude contenerme y comencé a llorar desconsoladamente. La abracé con fuerza mientras le decía: «Por favor, quédate conmigo. Prometí protegerte, esto no puede estar sucediendo. Te amo, te amo, te amo. Todos estos momentos no pueden irse a la basura. Por favor, quiero estar a tu lado. ¡Despierta, amor!»

En ese momento, mi mente estaba nublada y simplemente salí a la calle. «¡Quiero estar contigo, perdón por no haber cuidado bien de ti!» grité. Al reanudar mi camino, solo pensaba en una cosa: tal vez debía suicidarme para regresar a mi realidad.

Sin pensarlo dos veces, me arrojé por un precipicio con la esperanza de reunirme con ella nuevamente.

Esto no era más que un sueño cruel…

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