Tus
palabras me conmueven, como olas de un mar bravío, llenas de pasión y anhelo,
un torrente de emociones sin nombre.

Misterio,
pecado, odisea, mía, cada palabra encierra un enigma, una confesión velada, un
deseo ardiente que no se apaga.

No
menciono tu nombre, pero mi verso te dibuja, te define en la inmensidad de mis
sentimientos desatados.

Hierro
clavado en la carne, fuego que abrasa el alma, mares de tristes mareas, anhelo
que no tiene calma.

Mía,
aunque nunca lo sea, una mentira que me da vida, una esperanza que me sostiene,
en la tormenta de tu soledad escondida.

Cada
línea te describe, tu forma, tu coraje, tu esencia, un poema sin nombre, que en
silencio te confiesa.

Y
tu, sin nombre en mis versos, te escucho, te siento, te comprendo, en la
belleza de tu dolor, en la verdad de mi anhelo.

Eres
un misterio, un pecado, una odisea, una posesión anhelada, una mentira que me
da vida, un poema sin nombre que te canta.

JTA.

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