Arrastrada por los suelos

No te da vergüenza el pegarla,

el destruir su vida con tu mirada,

el prender con odio su casa,

el no parar de lincharla.

Ella nunca se queja de tu estupidez,

de tus celos de una noche,

cuando vuelves a beber,

y la arrastras por el borde.

Recuerda quien eras antes,

el día que la conociste,

con timidez te acercaste,

y ahora la destrozaste.

La arrastras por el suelo,

creyéndote superior a ella,

y entre tu estúpido ego,

bebes de una vieja botella.

No te da vergüenza el insultarla,

el tratarla como a una mierda,

ella te quiso sin falta,

tu la asfixias con la cuerda.

Y mientras el niño llora,

tu la golpeas con fuerza,

se oye la lavadora,

y en lagrimas sus ojos cierra.

Que pedazo de machista,

eres un gran ganador,

golpeándola sin prisas,

e ignorando su dolor.

Tu no sabes que es amar,

ni dar cariño a tu hijo,

tu mujer no aguanta mas,

la mataras de un disgusto.

Tal vez no te des cuenta,

que todo a terminado,

tu volverás a la celda,

que el gobierno te ha asignado.

Algún día saldrás de ahí,

y volverás para vengarte,

tu la quieres ver morir,

eres un ser detestable.

Ahora te diré en silencio,

que ella a ti te amaba,

solo mereces desprecio,

no mereces ni palabras.

Ya saliste del talego,

y con furia fuiste a verla,

tus ojos echaban fuego,

por no poder poseerla.

A si que te enojaste,

y la quitaste la vida,

eres un hombre cobarde,

solo vives para herirla.

Han pasado cinco años,

tu sigues estando preso,

no hay remordimiento en tus actos,

te juro que te detesto.

¿Serás capaz de seguir viviendo,

con la conciencia tranquila?

tu hijo niega tus besos,

la venganza es prometida.

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