Gotita de Luna (cap3)

Gotita de Luna (cap3)

Deina636

15/01/2024

La niña impresionada miraba a su alrededor, miraba como la casa estaba en llamas y la María humana de cenizas seguía apuñalando a su esposo ya sin vida. la pequeña trataba de tocar las llamas que estaban alrededor pero estas no eran reales, era como una proyección de lo sucedido

María terminaba de apuñalar a Pedro.

Y no porque ella quisiera, sino porque estaba empezando a sentirse débil gracias a todo el humo que había inhalado mientras lo hacía.

Mirando a su alrededor y al fin se daba cuenta de las llamas, ya casi toda la casa estaba incendiada por toda las telas, manteles y bordados que decoraban la casa.

Pero lejos de asustarse, miraba a su esposo, el cuál estaba irreconocible, ya que tambien lo habia apuñalado en la cara para que sus hijos ya no se asustaran al verlo, o al menos para eso lo hizo.

Nuevamente la mujer rompía en llanto, pues no podía creer que había matado al hombre que alguna vez amó.

María: Dios!!! Perdoname, Por favor Perdóname, Lo hice para proteger a mis angelitos, Sabes que los amo. Dios, perdoname por favor, por favor!! y… –comenzaba a toser, se recostaba encima del cadáver de su esposo, colocando su cabeza en el pecho de este. Cerraba sus ojos tranquila y abrazaba al cadáver. Con dificultad para respirar decía.– … Recíbeme… en el reino de los cielos… por favor.

Así muriendo por el humo del incendio y luego sus cuerpos eran completamente quemados ya que el fuego no se controló a tiempo. consumiendo gran parte de la casa.

.

Las cenizas volvían al piso y el fuego de la ilusión se iba. Finalizando así la historia de la muerte de María.

Ita: Wow.!! lo apuñalaste cómo 42 veces! -Decía llena de emoción por la historia que acababa de ver.-

María extrañada por la reacción de la niña, sonreía con calidez y le respondía.

María: Eres una mini psicópata. ¿lo sabes? – decía tranquila para después soltar una leve carcajada.-

Ita: ¿Cómo hiciste eso de las cenizas? Fue genial! Eres un tipo de bruja o algo así?

María: No, no soy una bruja, son las pequeñas ventajas de ser un demonio, bueno, un alma en pena. No nos consideran como demonios, los demonios son un rango más alto. y lo de las cenizas, de hecho tú también lo puedes hacer, es muy sencillo

Ita al escuchar que ella tambien podia hacerlo, se miraba las manos sorprendida

Ita: ¿En serio? ¿soy un demonio? o ¿qué soy yo? ¿Me enseñas a hacer eso?

María: Sí, es en serio. Y sí, te enseñaré a hacer muchas cosas, pero poco a poco tendrás que ir descubriendo de dónde vienes. Por ahora eres muy pequeña, hay algunas cosas que ahorita te pueden confundir.

La niña al escuchar eso se quedaba pensando unos segundos en silencio.

Ita: María… -decía con un tono apagado y con algo de tristeza-

María: Sí?, Dime -extrañada por el repentino cambio de emoción de la pequeña la miraba atenta y fijamente-

Ita: Yo quiero lo mismo que tú.

María miraba a la pequeña muy confundida, pues no sabía lo que quería decir.

Ita: En el orfanato me trataban muy mal. Me castigaban constantemente sin que yo hubiese hecho nada malo, me gritaban que era el demonio o hija del diablo, según trataban de “purificarme”.

María: “y en parte no se equivocaban” -la mujer solo pensaba pero no le decía nada a Ita-

Ita: No les importaba lo mucho que me hacían sangrar, todo lo que me hacían sufrir y las lágrimas que derramaba por su culpa. Yo no les importaba en lo absoluto.

Y sé que dices que soy “pequeña” y no entiendo muchas cosas, y más por el lugar tan cerrado de mente donde crecí, pero aún así quiero que me ayudes a obtener lo mismo que tú. Venganza.

María se sorprendió por las palabras de la niña, pues parecía como si una adulta estuviese decidida a matar.

María: Que pena que tuviste que madurar a una temprana edad. Pero aceptó, iremos a matar a todos esos malditos que alguna vez te hicieron daño.

Ita: Y quemaremos todo el lugar!! -decía la niña llena de emoción y energía-

María: Sí, quemaremos todo el lugar -contestaba con una risita burlesca-

Ita: ¿Podemos ir ya mismo? -pregunta ya sin poder contener su emoción-

María: qué tal si vamos en la noche, así para que el fuego se logre apreciar mejor. Te aseguro que va ser un espectáculo precioso. Mientras podemos ir planeando bien lo que vamos hacer, te enseño unos trucos nuevos y te conseguimos ropa nueva. ¿Qué te parece?

Ita: SÍ!! hecho! -se levantaba toda emocionada y miraba como María también se levantaba, le tomaba la mano, salían de la casa y se adentraban al bosque que estaba a un costado de la casa de María.

Ya que se alejaban lo suficiente, estando en medio del bosque solitario, se detenían.

María: Te enseñaré todo lo que sé -decía entre una sonrisa, soltaba la mano de la niña y se arrancaba un largo mechón de cabello y a los segundos el cabello arrancado se hacía una espada- ¿alguna vez te has tratado de defender? -le extendía la espada Ita-

Ita: No, nunca le quise hacer daño a nadie, hasta ahora. -miraba la espada que le había entregado María, y la sostenía con fuerza-

María: Relajate, concentrate y golpea el árbol que tienes a un lado -decía ya con un tono serio, pues sentía que ya para la enseñanza de Ita no debería de jugar y tomarlo con seriedad-

Ita: -emocionada por que ya estaba empezando su entrenamiento, sonreía y golpeaba débilmente al árbol sin causarle ningún rasguño- Así?

María: No, Itayetzi, para cualquier cosa que quieras aprender, debes de estar seria y concentrada, ninguna emoción de felicidad, tristeza, enojo, la que sea. No debe de interferir contigo. Sino nunca vas a lograr nada con emociones presentes. ¿Quieres leer mentes? Teletransportarte? ver los pecados de los humanos? Hacerte cenizas? Saber defenderte? Olvídate de todas las emociones cuando vayas a usar tu poder y concéntrate. Ahora otra vez y haz lo que te dije. -arrancaba otro largo mechón de cabello para hacer otra espada, ponerse a un lado de Ita- vamos hacerlo juntas.

Ita a sentía seria, y solo imitaba lo que María hacía

María: -cerraba sus ojos pero al hacerlo miraba a sus hijos cuando aún eran pequeños. Suspiraba y trataba de relajarse- no pienses en nada, solo concentrate en el árbol, que ninguna emoción te domine. -abría sus ojos y rozaba el árbol con la espada, pero con ese simple roce demostraba cómo le hacía una cortada de 10 cm al árbol-

Ita: -impresionada por lo que acababa de ver, pues María ni siquiera había tocado bien el árbol. Trataba de no mostrarse emocionada ni impresionada, suspiraba y sin nada en mente solo golpeaba el árbol haciendo un corte más profundo que el de María, pues este era de unos 75 cm. Pero al ver eso no podía evitar emocionarse y voltear a María- Lo hice bien! Mira!!

María: “impresionante, Ita ha de tener la fuerza de unos dos o tres leñadores. pues no es un hacha, es espada y el árbol no es delgado. Fácilmente si puede cortar a una persona a la mitad sin mucho esfuerzo. Tiene fuerza sobrehumana pero no tiene la fuerza de un demonio, pero a lo mejor por la edad.” -la mujer se quedaba sin decir nada, solo analizando a la niña y pensando-

Ita: María? ¿Estás bien? ¿Estás enojada? No lo hice bien? -decía preocupada, pues María sin emoción alguna solo miraba el árbol fijamente-

María: Eh? Ah! No, nada de eso. Estoy bien, no te preocupes, lo hiciste genial, cariño -la mujer ya dejaba ver una cálida y sincera sonrisa en la gran boca que tenía- Solo estaba pensando unas cosas. Así que sigamos

Después de estar entrenando hasta el anochecer, ya tenían todo planeado. La mujer monstruo de gran cabello y la pequeña niña de un metro y cuarenta centímetros, iban a aquel orfanato donde tanto la torturaron, ahora para regresar les el favor.

Ita tenía en manos las dos espadas que María había creado, mientras que vestía de una camisa negra de manga larga de cuello de tortuga y unos mayones negros de licra para mayor movilidad.

La niña iba con una sonrisa de oreja a oreja, pues ya no se aguantaba la emoción, la niña tocaba la puerta y el timbre para que se apuraran a abrir.

Suspiraba y trataba de concentrarse pero su cuerpo comenzaba a temblar sin saber el porqué.

Maria: Recuerda, no dejes que ninguna emoción te domine. Lo que quieras hacer, solo piensalo, concéntrate y lograras la agilidad para lograrlo, como lo practicamos, ¿va? -decía la mujer monstruo detrás de la niña, la tomaba de los hombros y se los masajeaba un poco para calmarla, aunque las dos estaban muy nerviosas- Tú puedes Itayetzi!

la niña solo asentía mientras en sus ojos se miraba solo sed de sangre, su corazón latía muy rápido y sonreía de manera sínica, pero trataba de no sentir felicidad como le dijo María, sin emociones.

De repente las dos grandes puertas de madera del orfanato se abrían y se asomaba la Madre Superior

(Itayetzi 14años)

+: Itayetzi! ¿pero qué haces? ¿Sabes cuanto te han estado buscando? ¿Qué traes en las manos? ¿De dónde sacaste eso? Déjalo! ¡Metete ahorita mismo maldita mocosa malcriada! -la Madre se acercaba a Ita y extendía su mano, pues la iba a tomar del cabello para meterla. Pero en un abrir y cerrar de ojos, la mano con la que la iba a jalar era desprendida de su cuerpo, pues Ita cortaba con una de las espadas a una velocidad y agilidad impresionante, pues ni la madre pudo ver cuando pasó exactamente, la señora se quedaba en shock unos pocos segundos para después gritar desesperadamente y en pánico mientras miraba toda la sangre que brotaba manchando a la niña que ni se inmutaba-

Ita: Hola Madre Teresa -decía burlesca- ahora mire quién está gritando por culpa de quien. -la pequeña daba un salto ágil y cortaba la cabeza de la Madre Superior. La pequeña caía con delicadeza y de puntitas con una pose como si fuese una bailarina de ballet. Pero se percataba de una presencia y alzaba la mirada-

xx: ¿Qué es todo ese ruido Madre Teresa? ¿Otra vez los Satani…cos? -decía un obispo llegando a la escena y quedándose boca abierta por la fuerte escena que estaba mirando, pues la niña parecía muy tranquila y bastante feliz, pues no podía dejar de sonreír. Cosa que más le aterraba al obispo-

Ita: ¿Qué pasa? ¿Por qué esa cara? obispo, Antes no me miraba así. Me mirabas con una sonrisa malvada y con deseo- decía la niña mientras caminaba tranquila hacía a él con las espada arrastrando-

xx: Qu-Que has hecho?-el obispo no podía procesar lo que estaba pasando, pues a pesar que la niña se estaba acercando hacia él, este no podía quitar la mirada en el cadáver de la madre superior-

Ita: la hice pagar por todo lo que me hizo. Me hubiera gustado que fuese más lento, pero tengo que matar a todos en este edificio y no me va a dar tiempo. Así que… -levantaba una espada, lista para decapitar a aquel hombre, pero la detenía un grito de una mujer y volteaba a ver qué pasaba-

Monja: Ni lo pienses!! -gritaba la mujer con un bastón en mano lanzándose hacia Ita-

El obispo aprovechando que Ita había bajado la guarda y ya no lo estaba mirando. Tomaba con toda su fuerza y coraje a la pequeña por el cuello, apretando tanto que la niña no podía moverse.

Lo que estos no se esperaban venir es que María estaba ahí, aunque nadie podía verla… Hasta ahora…

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