Nunca supe si me escogiste para trabajar en la revista porque veías talento en mi,
o solo porque te recordaba a una ex y proyectabas en mi la ilusión de un remember.
Pero te fue mal
y a mi también.
Este juego no tenía la intención de escoger un ganador,
aunque debo admitir
que se sintió bien quemar con un cigarro tu sillón y romper un cuadro de tu casa.
Desde entonces vivo preguntándome
si realmente sirvo para esto,
porque por algún motivo
necesito una validación externa,
pero más que eso,
me gustaría que sea sincera.
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