se clavaron los cristales que jamás pensé que quebrarían,en mis brazos abiertos,derramando sangre por culpa del silencio

A borbotones salpican,el cuerpo,la ropa,manchada,marcada por la historia,machacada tanto tiempo,profanando la paz de mi templo

Esta puerta que entreabre el umbral,dejando entrar un rayo de esperanza,que avanza y eclipsa mi tormento,por el momento, suficiente para revivir,resurgir, vislumbrar,el fuego de las cenizas muertas,derrotadas ,en lo que un día fueron.

L.v

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