Frente al espejo estaba, desenredando mi gruesa e indomable cabellera, cuando entre reflejos me perdí; iba de camino al trabajo muy bien vestida con la frente en alto ¡soy quien quiero ser! Decía: tengo casa, familia y un gran amor ¿qué más pido yo?, estaba por agradecer al cielo cuando a lo lejos escuche mi nombre, era mi madre, cuando volteo para escuchar su suave voz que me decía: vas a llegar tarde al colegio querida; luego sonreí agarre mi cabello, tome mis libros y me fui a clases.

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