A medida que tomamos el último café, las palabras son más superficiales, como si ninguno de los dos fuese a atravezar la puerta del hotel, como si solo existiese el ahora… Nos miramos y decimos cosas sin ton ni son para llenar los minutos finales. Jugamos conla mirada, los gestos, con las manos que se funden y se alargan para terminar en un mimo, en una caricia…lo efímero huele a infinito. Cada vez es más mas difícil, yo llamo un taxi para regresar a casa, y vos, tenés girando las ruedas de tu maleta, ávida del próximo avión. Por un instante es crucial y doloroso ese…- » llegò mi auto!» Los mil nudos de la garganta se aprietan para poder esbozar una sonrisa inmensa. Me resisto a soltar tu cuerpo de entre mis brazos, te olfateo intentando quedarme con tu olor, y a la veznecesito huir desesperadamente explotando los cristales a mi alrededor. Tenés las alas puestas y yo las lágrimas en el bolsillo…se esfuman los segundos y es decisivo… Siempre me falta un último abrazo, y siempre me guardo un último beso, ese que dormirá en mi corazón hasta nuestro próximo encuentro.Te quiero.
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