Mito: Mi amiga la muerte

Mito: Mi amiga la muerte

Conversin -

06/12/2022

En los tiempos de mi Abuelita, ellos consideraban que: las carreras como; cantantes, pintores, actores, actrices, bailarines, etc. no eran lo suficientemente buenas para sobrevivir en el mundo. Ellos exigen licenciaturas o ingenierías ó simplemente trabajar en el campo porque –eso es lo que te da de tragar. Claramente, creo que desde allí inicia el mito. El mito decía que la muerte cobraba la vida de quien más queremos si no le teníamos miedo, mi abuelita decía que la muerte era un señor alto, gordo, con ropa de mariachi, y que lo más inteligente era respetarla y temerle o sino se cobraría la vida de nuestras personas más queridas, cuando el éxito este cerca.

Yo desde muy pequeño quería ser cantante, era como un sueño que quizá jamás alcanzaría, pero era mi sueño, yo solo podía ser libre en el pueblo de mi mamá, ahí en la escuela, yo me metía a todos los actos y actividades que existían, no solo en la escuela, sino que también en las posadas, en ceremonias, como niño Dios, bueno, yo que sé, a todo lo que requiera a un actor, cuando los adultos como: mi tío, mi papá, mi mamá, o algún desconocido me preguntaba que quería ser cuando creciera, claramente dije: “actor”, todos se morían de la risa cuando yo pronunciaba la palabra de 5 letras, casi parecía que había dicho payaso sin duda alguna, no me importaba, aunque debo admitir lloré una que otra vez.

En los pueblos siempre existen chamanes, que son parecidos a los brujos, el chamán más cercano en realidad estaba en la esquina de mi barrio, creo que era muy bueno, venían personas de todo el mundo a visitarlo, imagino que lo que él hacía, funciona de maravilla.

Uno de tantos días fui con él, a pedirle que me ayudara con mi problema, quería que por favor hiciera algo para convertirme en actor, en realidad creo que se aguantó la risa, solo mencionó que mejor llegara con él cuando estuviera enamorado de una patoja, que allí sí me ayudaría; pero a convertirme en actor, aparte que moriría de hambre es algo que él no sabe hacer.

Miren muchá, creo que fue uno de los peores días de mi vida, salí como que hubiera perdido el premio de una lotería, unos días después era el 1ero de noviembre, una fecha que en mi pueblo es súper celebrada, para decirles que el cementerio no parecía algo donde estaban los muertos, en realidad parecía una fiesta, una fiesta donde había comida (las ofrendas), música (mariachis), e incluso máscaras, yo pues, en realidad tenia como 11 años, y en lo que estábamos jugando con todos mis primos y amigos, un señor vestido de charro apareció de la nada, yo cantaba, jugaba, corría y de alguna manera no me daba miedo la gente que estaba muerta, pues no me daba miedo la muerte en realidad, mi mamá siempre me enseño que solo se muere al que lo olvidan, el charro éste se acercó y solo me dijo,– que bueno patojo, que no te de miedo, pero a la muerte se le respeta. En realidad me pareció gracioso y solo respondí: –nel mano, en realidad no me puede dar miedo algo que no me está pasando. -Mejor no tentés a la muerte, si no le tienes miedo ella no te deja en paz, no te lleva a ti pero si a tus familiares y si te va bien con lo que más te gusta. ¿Y para que les miento? Lo que más me gusta es la actuación.

Al pasar aproximadamente 15 años yo estaba a punto de consolidar mi primer trabajo en la actuación, todo estaba saliendo perfectamente, en realidad me pasó lo más esperado de la vida, llegué, hice mi presentación, salí, me pagaron y consideré este el mejor día de mi vida. Al llegar a mi casa, suena el teléfono, yo casi casi, saltando de la emoción respondí la llamada, al voltear a la ventana creí ver al mismo señor vestido de charro que vi aquel primero de noviembre, al ya escuchar la voz sollozando de mi madre, sabía que no era nada bueno lo que me iban a decir y efectivamente, mi abuelita había fallecido, aquel día que había sido el mejor de mi vida quizá también el más triste de todos. Esta fue solo una de tantas, el día que por fin estaba firmando mi contrato en una televisora mexicana, me llaman a contar que uno de mis primos más cercanos había tenido un accidente fatal, que no sobrevivió nadie en ese accidente. No se si el mito es real, pero sí puedo mencionar que a mi me estaba pasando todo de lo que algún día me reí.

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