
Esos hilos sentimentales que nos unen con otras personas, hilos invisibles a la vista, pero que se hacen totalmente evidentes en nuestros sentimientos hacia los demás.
Hilos de color naranja, que nos unen a personas por medio de la amistad.
Hilos de color blanco, llenos de amor entre padres e hijos.
Hilos de color amarillo, repletos de sentimientos diferentes hacia nuestros familiares.
Hilos de color rojo, que llenan los corazones de parejas de un amor puro y verdadero.
Hilos, que a veces son de colores crueles y dolorosos, porque nos unen a amores falsos, amores forzados o amores enfermos.
Hilos invisibles y resistentes, imposibles de cortar, que pueden enredarse o anudarse, que pueden alargarse y alejarse, pero que nunca se romperán.
¿De qué color es nuestro hilo?, me pregunto.
Yo siento un hilo lleno de amor, de pasión, de deseo, de afecto, de necesidad mutua, un hilo que abarca todos los amores buenos en uno solo, donde la cara se nos ilumina al vernos, donde nos miramos a los ojos de forma infinita, donde sentimos todos las caricias como si fueran la primera; siento que es un hilo especial, de color dorado, un hilo que sólo une a las almas gemelas, almas que están destinadas a reencontrarse en cada nueva vida.
Pues así siento que es nuestro hilo invisible.
OPINIONES Y COMENTARIOS