El Proyecto Tabby

El Proyecto Tabby

J.M Vera Aldo

05/11/2022

Siempre hubo una duda en la historia de la humanidad; ¿Y si nosotros no  estamos solos en el universo?, pero si no lo estamos, ¿Dónde están ellos?, porque no los hemos encontrado todavía?, ¿Y si tal vez somos los únicos?.  Esas preguntas me hicieron pensar demasiado, aunque creí que como muchos que miramos el cielo cada noche todo eso iba a quedar ahí, sin respuesta y  nada más que preguntas que se las lleva el viento. Pero jamás imaginé que  yo sería protagonista de algo tan grandioso que contestaría mis dudas  existenciales, pero a su vez me dejaría marcado de por vida.

Todo había comenzado con el proyecto Estrella Tabby, Un proyecto de alto secreto que tenía como objetivo poder crear un portal que conectaría a la tierra con la estrella Tabby que se encontraba a una distancia de 1468 años luz. Resulta ser que la NASA había detectado anomalías en esa estrella,
cuando en varias observaciones esta misma fue perdiendo su brillo, al principio se creyó que se debía a una nube de polvo estelar que estaría orbitando alrededor del astro y que sería la responsable de los diferentes cambios de brillo. Pero en el año 2015 el radiotelescopio de arecibo captó una señal de radio que provenía desde Tabby, que inteligentemente esas señales reproducían a la perfección un código Morse, que después de ser descifrado nos llegó el siguiente mensaje; Quien sea que escuche esto, Por favor ayúdenos. Nuestra raza está a punto de morir porque nos amenazan los Cridos de Orión. No tenemos tecnología para escapar más que este mensaje, pedimos su ayuda antes de que sea demasiado tarde». No lo podíamos creerlo, Este mensaje había tardado 1468 años para llegar a la tierra y poder ser escuchado por nosotros, y aunque era sorprendente, ¿Qué chances había de que esa civilización siguiera viva? ¿Quiénes eran Los Cridos de Orión”?. Volver a comunicarnos parecía algo imposible y por un momento todo eso estaba perdido, pero cuando apareció John Bertín todo eso dio un giro inesperado. John Bertín era uno de los hombres que trabajaba junto conmigo en la NASA, él al igual que yo se había interesado en tratar de comunicarse con esa civilización y les propuso una idea de como no solo podríamos comunicarnos con ellos, sino que incluso llegar a hacer un contacto. La idea era que con ayuda del Gran Colisionador de hadrones se dispararía un haz de neutrones que tendría que atravesar un potente imán para llegar hasta una pared. Si los neutrones lanzados lograban atravesar el imán, abriría una grieta que crearía teóricamente un portal que nos debería conectar con la estrella cortando los años luz. Aunque no fue fácil convencerlos y conseguir el apoyo para este ambicioso proyecto, la NASA nos dio luz verde tiempo después en el año 2025 y empezaron a financiarnos, pero eso sí, con la única condición que se haría en completo secreto.

5 años más tarde, el 27 de marzo del año 2030 nuestro equipo fue al desierto de Arizona 
para esta vez tratar de abrir de una vez por todas el portal, pero no fuimos al colisionador de hadrones, sino que uno igual que se encontraban en una basa secreta allí en medio del desierto a unos cuantos kilómetros de las vegas. Me acuerdo bien que ese día todo estábamos ansiosos por ser testigos de algo único que íbamos a presenciar, sobre todo John quien fue el que hizo posible todo esto, él era el más orgulloso de todos por lo que habíamos logrado. Lo único raro que había en el laboratorio fue ver que se encontraba en una cabina de mando un gran misil termonuclear que apuntaba directo al portal, yo extrañado, por eso me acerque a un militar que estaba allí y le pregunté.

—Disculpe. ¿Por qué hay un misil termonuclear qué apunta al portal?—.
El militar solo me respondió. — No sabemos lo que pueda pasar, así que por
precaución estamos preparados.-

Yo después de haber oído eso únicamente asentí con la cabeza y me retiré.
Cuando ya estaba todo por comenzar, me acerqué a John y le dije.

— ¿Estás preparado para hablar con Tabby?. — Él me respondió 

– Lo estoy hace mucho tiempo, es hora de comunicarnos con
el universo. Este será un gran salto para la ciencia Y un día histórico para la
humanidad. Estoy listo.-

Entonces John miró fijamente a la pared y en ese momento encendió la
máquina y dijo. “— Hagámoslo. —” Un intenso haz de neutrones fue disparado hacia el imán y en cuestión de segundos logró atravesarlo hasta llegar a la pared con tal energía que llegaba a iluminar todo el laboratorio, pero luego de un rato todo comenzó a temblar mientras la pared se
empezaba a agrietar poco a poco. Al cabo de un minuto más de puros disparos de neutrones, John detuvo el haz de luz y el temblor afortunadamente se detuvo y ante nosotros finalmente se abrió el portal, el cual estaba iluminado por un brillo blanco-violeta que nos invitaba a atravesarlo. Primero mandamos un Rover que al entrar y haber desaparecido no logramos ver absolutamente nada, ya que las cámaras que tenía puesto tan solo nos mostraban estática. Luego de un rato sin noticias del primer rover decidimos enviar otro más, aunque cuando este atravesó el portal en  tan solo segundos fue enviado de nuevo hacia nosotros totalmente destruido. Todos nos quedamos sorprendidos por lo que había acontecido, no sabíamos qué hacer. Luego de esperar unos minutos, John me miró y únicamente me dijo.

— Estoy cansado de esperar tanto, creo que es hora de que vaya a conocer a
Tabby. Entraré al portal.—

Sorprendido por esa afirmación le dije que no lo hiciera porque sería peligroso, él solamente me respondió que tenía que hacerlo, pero yo no quería que fuese solo y decidí ir con él. Los dos nos pusimos unos trajes protectores y una gran cuerda que nos sostendría para no perder el camino
que hiciéramos, preparados atravesamos el portal. Recuerdo que al traspasarlo una luz blanca nos cubrió por completo que parecía que estábamos flotando, pero cuando por fin abrimos los ojos ya estábamos del otro lado y lo que vi me dejó boquiabierto. El mundo que vimos era maravilloso, con un cielo violeta claro, estructuras que parecían edificios que llegaban hasta al espacio exterior, incontables estrellas que cubrían el firmamento y un atardecer de tres soles que alumbraban al planeta en su horizonte. Luego de contemplar ese sublime paisaje vimos algo extraño, a
nuestro alrededor había más portales uno al lado del otro, como si no fuéramos los únicos que habían llegado hasta aquí. Yo intrigado, quería seguir caminando para recorrer el lugar extraterrestre, pero John me detuvo y me dijo.

— ¡Espera!, te diste cuenta de que no hay señal de vida aquí—.

— Creo que llegamos demasiado tarde, Probablemente esa civilización
desapareció hace ya mucho tiempo.

— Es una pena no poder haberlos ayudado a tiempo, ahora solo hay un
desolado paisaje en ruinas. — Dijo John mientras seguimos caminando por el
lugar.

Después de un rato de recorrer los alrededores, John y yo consideramos que era oportuno volver a la tierra, así que nos dimos la vuelta y empezamos a dirigirnos de nuevo hacia nuestra dirección. Pero de pronto escuchamos pasos fuertes detrás de nosotros, nos detuvimos para nuevamente darnos la vuelta y no ver nada raro al principio, pero entonces empezaron a salir de todos lados decenas de criaturas de aproximadamente un metro que parecían demonios por su horrible apariencia. Asustados, agarramos nuestras armas y empezamos a dispararles a esos horribles alienígenos y aunque matamos a algunos seguían viniendo más y pensamos que nos atacarían. Pero al contrario, esas criaturas no nos atacaron, sino que pasaron de largo directo a nuestro portal interesados más en atravesarlo que en hacernos daño. Inmediatamente, nos dirigimos hacia la entrada mientras seguíamos disparando y yo gritaba.

— HÁGANLO EXPLOTAR, EXPLOTEN YA EL MALDITO MISIL. —

Pero nada parecía ocurrir. Cuando logramos pasar al otro lado, esos alienígenas Estaban por todo el laboratorio matando a las personas, mientras que los pocos militares que todavía quedaban allí trataban de disparar desesperadamente hacia todos lados para matar a esas cosas, pero era en
vano, porque terminaban desmembrado por las garras de esos monstruos. Todo era un gran caos allí dentro y para poder estar resguardados logramos esquivar a esas bestias y entrar a la sala de mandos sanos y salvos. Para ese entonces nos dimos cuenta de que John y yo éramos los únicos que seguían
con vida en el laboratorio, mientras que afuera de la sala las criaturas que no parecían haber saciado su sed de sangre, nos estaban acechando para entrar a donde estábamos los dos. Viendo que pronto entrarían, John me miró a la cara y me dijo.

— No puedo permitir que los Cridos de Orión hagan lo mismo que le hicieron al planeta de Tabby, creo que es hora de que te vayas.-
Yo mirándole seriamente, supe lo que me quería decir, le contesté.
— No. No de ninguna manera te dejaré solo—. Pero él solamente me
contestó.
— No puedes quedarte aquí, VETE YA, yo fui quién abrió este portal y ahora
tengo que cerrarlo antes de que sea demasiado tarde para nuestro mundo.
Yo ya cumplí mi sueño y ahora tengo que despertar. VETE, VETE YA, SALVA
TU VIDA Y DE LA HUMANIDAD… QUE ESPERAS VETE YA.

Los cristales se estaban por romper y las criaturas por entrar, no quedaba mucho tiempo, así sin poder hacer que tuve que irme con tristeza del lugar. Vi que a un costado había un ascensor y tuve que entrar rápidamente en él y antes de cerrar las puertas me di la vuelta y le grité diciéndole.

— JOHN, Adiós amigo. Adiós. — Y él a su vez me dijo sus últimas palabras.

— Adiós Peter, Adiós Amigo mío—.

Luego las puertas del ascensor se cerraron y empecé a subir mientras veía a mi gran amigo que se sacrificaba por el mundo, entre lágrimas observé como los cristales ya estaban por romperse para luego perder de vista por completo. Cuando llegué a la superficie vi un helicóptero que estaba por
despegar, les hice una señal y logré entrar adentro. Apenas subí al helicóptero, despegó y yo solo miraba por la ventana a las instalaciones pensando que tal vez John no lo había logrado, pero luego de unos minutos la luz cegadora de una explosión nuclear nos iluminó y la onda expansiva nos
alcanzó, cerré los ojos mientras sentía cómo todo se empezaba a venir abajo, para luego volverse todo oscuro y cerrar los ojos creyendo que la muerte había llegado.

Cuando desperté me encontraba en la camilla de un hospital, completamente solo en la habitación en la cual estaba. Poco a poco fui recordando todo lo que había pasado y como perdí a John en esa explosión nuclear. Seguía recordando ese momento como hace instante hubiera pasado, pero ni
siquiera sabía bien cuanto tiempo había transcurrido desde entonces, pero mientras trataba de recordar más vi que la muerte de la habitación se abrió y entraron dos militares y una persona vestida de traje negro con un sombrero y unos lentes de sol, se acercó hacia mí, agarro una silla se sentó y entonces me hablo.

— Buenas Noches, señor Peter Green. Como se encuentra en este momento?
Yo sin saber quién era solo le respondí…

— Bien, estoy un poco mejor, gracias por preguntar. ¿Quién es usted? El
hombre misterioso no me dijo que quien era, solo me respondió.

— Eso no importa ahora, solo alguien enviado para hablar algo serio con
usted señor Peter. ¿— Y qué es eso que quiere hablar conmigo? Respondí un
poco inquietado por eso.

— Sabemos bien que el Proyecto Tabby ha sido un gran desastre, sabemos que se abrió el portal y que esas criaturas del otro mundo atravesaron hacia nuestro planeta. Pero gracias al sacrificio de su amigo, el señor John Bertin , se evitó que esto se convirtiera en una gran catástrofe, así que le agradecemos mucho por eso. Ahora bien, como todo esto fue secreto, todavía lo seguirá siendo y nadie sabrá lo paso allí en el desierto de Arizona. —

Entonces el hombre saco un maletín y al abrirlo había fajos de dinero allí, me lo dejo en la mesa y antes de irse me dijo una última cosa la cual me perturbo

— Aquí hay un millón de dólares para que haga su vida como quiera y también por haber ayudado a la causa científica a avanzar. Sepa que usted nunca estuvo involucrado en ningún proyecto y que jamás, por su bien, contara nada de lo que vivió, porque si no le hará compañía a su amigo. Que tenga una linda noche y una excelente recuperación, adiós. — El hombre abrió la puerta y junto con los dos militares se retiró de la habitación.

Una semana después me dieron de alta y me mandaron a casa, pero a pesar de todo yo nunca pude olvidar nada de lo que sucedió y tampoco puedo sacarlo fácilmente de mi cabeza, así que después de mucho tiempo creí que la mejor forma de sentirme más liberado es contando la verdad. Por eso estoy escribiendo este testimonio para que el mundo sepa lo que ocurrió realmente ese día y que nadie olvide el nombre de John Bertín, el hombre que dio su vida por la humanidad. No sé cuánto tiempo pasará hasta que los del gobierno me descubran y me desaparezcan, pero no me importa, la verdad tarde o temprano siempre sale a la luz. Ahora, cuando en una noche despejada mires al cielo y veas las incontables estrellas, no pregunte si estamos solo, porque nunca lo estuvimos, pero a la vez no intentemos tratar de llamarlos, estamos bien solo, porque si no eso podría significar nuestro final.

FIN…

Por J.M Aldo Vera 

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS