La vi y sentí su fuerza su atracción, la atraje a mi como hipnotizada con una energía vampirezca. Sus labios finamente definidos negros, oscuro como sus deseos temblaban no sé si de miedo, no sé si por pasión.
Sus ojos claros delineados con la oscura pasión de la noche, profundos, hurgaban hasta el fondo de mi alma absorbiendo mi deseo como un agujero negro, ligándonos en una simbiótica relación de éxtasis y deseo.
De un tajo la hale a la habitación la tome por el cuello suave y fuerte, rasgue su vestido claro, transparente por más decir, para descubrir sus pechos cubiertos de un mínimo y negro brasier de latex, al igual que sus chicas y ajustadas bragas.
Tenía en su cuello un collar en cuero negro con una argolla que llegaba hasta la parte más baja de su espalda, y sentía como mis ojos recorrían esa dirección, ella suspiraba y gemía mientras le estiraba sus brazos hasta arriba para atarlos con un pañuelo de seda negro, como para someterla a mis caprichos de pasión y recorrer con fuego las curvas de su cuerpo.
Los ligueros terminaban atados a sus medias oscuras y transparentes que contrastaban con su piel clara y brillante cubierta de finos bellos erguidos de pasión y sexo.
No sé en qué momento no era ella, no era yo, no éramos nosotros, solo era la nada y todo en un big ban de sexo, pasión y fetiche.
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