Da siempre lo mejor de ti cada día. Lo que plantas hoy, se cosechará más tarde.
A veces nos desanimamos y nos preguntamos: «Todo lo que hago pasa inadvertido; nadie lo aprecia. ¿Para qué me esfuerzo tanto? ¿De verdad sirve de algo lo que estoy haciendo?».
Es cierto que, en muchas ocasiones, tu trabajo, tu labor, tu lucha y tus ganas no reciben el reconocimiento que merecen. Pero, aunque el mundo no lo note, tú sigue adelante; sigue siendo ese ejemplo diferente. No te rindas. Recuerda que el verdadero valor reside en la gracia de hacer lo correcto y en la satisfacción de dar siempre lo mejor de ti.
Existe un Padre celestial que ve lo que haces en lo secreto y que te recompensará en lo público. Dios observa cada uno de tus pasos —incluso aquellos que parecen insignificantes— y conoce el momento exacto para llevarte a cosechar todo lo que has sembrado.
A menudo, las semillas que plantamos tienen más significado del que alcanzamos a imaginar. Tan solo necesitamos ver nuestro esfuerzo con más fe y no cansarnos de hacer el bien, aun cuando la tarea no sea sencilla o no haya nadie aplaudiendo tu labor.
Siéntete orgulloso de lo que haces, aunque nadie más lo reconozca. En el momento menos esperado, cosecharás todo lo bueno que has sembrado con tanto amor.
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