No todo lo que nos calma la sed momentáneamente es saludable. Las personas que actúan con indiferencia y no procuran mejorar, no son sanas para nuestro entorno. Aquellos que solo restan, que siempre tienen un argumento para justificar sus malas actitudes y su mal obrar, no poseen la base necesaria para sostener ningún tipo de relación. No podemos basar el amor en nuestras carencias emocionales; cuando elegimos desde el vacío, perdemos la capacidad de discernir. Más allá de nuestras neurosis o traumas, debemos cultivar la serenidad suficiente para saber con quién compartimos nuestro tiempo.
Un refresco, por ejemplo, puede calmar la sed en un instante, pero consumirlo a diario conduce inevitablemente a la enfermedad. Lo mismo ocurre con los vínculos: no permitas que el hambre de afecto te lleve a compartir tu vida con quienes no tienen intención de ayudarte a crecer. Muriéndote de sed, cualquiera que te ofrezca un poco de agua parecerá el salvador indicado. Ese es el peligro de escoger desde la carencia.
Todos los seres humanos tenemos estas faltas. Hay personas a las que nunca les han cantado un «cumpleaños feliz», que no han recibido una felicitación, un beso o un abrazo sincero; personas que solo han conocido un afecto condicionado. Almas abandonadas que, aunque fueron sustentadas físicamente, desconocen la caricia de una madre o la presencia de un padre amoroso. Cuando el corazón carece de amor propio, se vuelve vulnerable. Ante cualquiera que ofrezca un mínimo de atención —aunque no sea la persona correcta—, bajamos la guardia y quedamos expuestos a un daño mental y emocional profundo.
No todos los que se acercan nos aman; algunos solo quieren disfrutar de lo que ofrecemos sin el compromiso de retribuir. Una de las características fundamentales del amor real es el cuidado. El amor es diligente: nos permite ser compasivos y, al mismo tiempo, firmes. Amar es buscar que el otro se sienta a gusto, protegido y valorado. Una persona a la que no le importe lastimarte, que sea incapaz de ofrecerte atención o que ignore los detalles más pequeños, simplemente no está habitada por el amor. Quien no tiene la intención de cuidarte, tarde o temprano, terminará por consumirte.
OPINIONES Y COMENTARIOS