Aun recuerdo cuando sus palabras irrumpieron en mis sueños,
Recuerdo que me dijeron que no era para que me ofendiera que solo querían saber la verdad, que tenían que saber ciertas cosas para que pudiera continuar, mientras estaba sentado en las escaleras frías que no ayudaban a enfocarme, mi mente por un momento se desconcentro, no entendiendo que es lo que estaba ocurriendo en ese instante, cada frase que escuchaba de ellos era cada vez más confusa, ¿de que me hablan? me preguntaba, creo que se equivocaron de persona, tal vez, es un caso aislado, pero no! hablaban de mi, y sentí como un escalofrió empezó a recorrer mi cuerpo, pase de un estado de calidez a un síntoma de frenesí, recuerdo como la vida me paso enfrente y se derrumbo por unos segundos, y mientras me repetían que no me molestará ni lo tomará a mal, una lagrima empezó a recorrer sobre mi mejilla, recuerdo la sensación, sentía como si me quemará, como si quisiera gravar surcos en ella para que no la olvidará, cual lava desgarrando las faldas de un volcán, cada palabra que salía de sus bocas era como lanzas atravesando cada una de mis emociones, generando un dolor indescriptible, siendo cada vez más y más profundas, en ese momento desnudaron mi inocencia, tergiversamos mis acciones y cuestionaron mi existencia, que podía saber un niño en ese instante, estaba ante un juicio de adultos que había sido emitido de experiencias de otras personas, acusaciones sin fundamentos, era un niño, tan solo un niño que solo quería aprender, tomando decisiones como si fuera un adulto, madurando tan velozmente como las circunstancias lo ameritaban, recuerdo estar en medio de ellos, siendo señalado, humillado y destruido sin entender el motivo, sin poder parar de llorar, sin poder defenderme, que podía hacer, ellos estaban marcando mi destino, aseverando lo que sería de mi y de mis sueños, sin nadie que interviniera, que parara el dolor, recuerdo que ahí estaban aquellos que decían conocerme y se limitaron a callar, viéndome como caí a lo más profundo del maldito sufrimiento, los miré, esperanzado que dijeran que ese no era yo, que tenia un futuro enfrente de mi, pero lo único que recibí fue un silencio, un silencio que retumbo en lo más interno de mi ser,
oh por Dios! ¿será esta una pesadilla?
si es así despiértenme, me decía a mi mismo, pero no! era la maldita realidad, la realidad que le tocaba vivir a un niño, que lo único que buscaba era vivir sus sueños.
Recuerdo que no dije nada, me levante, pase mis manos sobre mi rostro intentando detener las lagrimas, pase en medio de ellos, me dijeron que me detuviera, que siguiera escuchando, pero como podía hacerlo, como podía seguir soportándolo? sentía como si me hubieran arrancado el alma, me sentía vacío, como la peor basura sin entender en ese momento esa clase de sentimiento, continúe con mi camino, iba recorriendo el pasillo, algunos se percataron de mi rostro pálido, sin poder emitir una emoción, sin entender lo que acababa de pasar, me fui, salí de ahí, primero lento, después comencé a acelerar el paso, y en cuestión de segundos corrí, corrí y corrí lo más rápido que pude, sentía como el viento arrebataba mis lagrimas y las secaba en instantes, quería desaparecer, quería gritar, pero no pude, así que seguí corriendo hasta que mis piernas nos resistieron y caí, vi como mis lagrimas se mezclaban con la tierra, y me sentí tan perdido, tan desvirtuado, mientras las personas que caminaban por ahí se empezaron a detener, a observar la escena de un niño tratando de levantarse mientras su cuerpo no respondía, quería que me ayudarán, decirles por lo que estaba pasando, pero las palabras no salieron, no pude expresarles mis pensamientos, mi dolor, como pude me levante, continúe caminado, hacia donde iba? no lo sabía, solo dejaba que mis pasos me alejaran de ahí.
Recuerdo que ese día llegue tarde a casa, soñoliento, sin fuerzas, sin ganas de hablar, con el rostro marcado por el llanto, con el corazón roto y en pedazos, subí a mi habitación, me recosté, seguía pensando, no podía sacar de mi mente, sus palabras, sus miradas, su juicio, abrace la almohada, pero no me tranquilizaba, me levante, llore nuevamente, golpeé la pared, necesitaba aire, sentía que me ahogaba, así que decidí subir a la azotea, cada escalera que subía, me temblaba más y más las piernas, era como si en cada paso que daba el peso aumentaba, hacia donde iba? realmente necesitaba tomar aire? o talvez quería que se fuera? nuevamente imágenes soberbias se atravesaban en mi mente con cada peldaño que alcanzaba, se me hizo eterno, de pronto vi la luz, si como en esas películas de terror, salí, y una luz atravesó mis pupilas, el viento empezó a golpear mi rostro, me paré en el filo de la barda, roce con mis dedos el borde, era una sensación de tranquilidad, empecé a caminar, cada vez más cerca de la orilla, cada vez más convencido….
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