A la izquierda del mundo y fuera del sistema se desarrolla otra historia. Pequeñas coincidencias, pequeñas vidas que son un mundo inmenso para los desesperados. Habitantes de este planeta y formadores de rutinas minúsculas que parecen gigantes para quien las sufre.
El universo no se detiene ante la tristeza. Las calles no lloran por esta guerra, solo miran la sangre. Mezclado entre personas comunes en el centro comercial, sonámbulo parezco sin encontrar atractivos. El público va apresurado a aprovechar las ofertas de productos que no necesita.
Camuflado entre las calles de tierra asomo, los alienados asaltan un camión de animales vivos y les dan muerte para calmar el hambre que no sufren, para vender un alma que no tienen, para condenar un futuro que los desprecia; para dar fe de su propósito maligno en la tierra.
Es placentero caminar y saberme un insignificante grano de arena; y aun así elejir la nobleza ante lo ruin, la frescura de la vida ante la humedad del odio, la sonrisa ante la muerte.
Alexis Isaac Barreto
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