Todas las miradas están puestas en ti.
En tu manera de hablar,
en tu abrir y cerrar de ojos incansable,
en el vaivén de tus manos
deseosas de pedir ayuda un día más.
El cielo no entiende de esta locura.
Todo alrededor parece ser igual
que ayer.
El espacio se reduce
a infinitas formas y colores nítidos
donde hace apenas un mes
era calma y tranquilidad.
Los sonidos de los respiradores
no les dejan descansar.
El tránsito del personal
que trabaja sin descanso,
hacen posible
que despierten un día más.
El miedo en sus batas,
el sudor de su frente,
el corazón encogido
cada vez que alguien pierde una batalla…
Y a pesar de los riesgos,
no se dan por vencidos.
Al igual que los que esperan
una prueba
en mitad de un pasillo.
Horas y horas
y las cifras se superan.
Las lágrimas empapan
hasta los abrazos mas lejanos.
Un nieto que espera en casa
a ese abuelo
que esta luchando desde hace semanas.
Una guerra que,
aún sin verle el final
tenemos que ganar.
Esto lo superaremos juntos.
Porque separados
somos más fuertes,
Porque aunque
no nos podamos ver ni tocar,
la fuerza nos llega.
Y nuestro amor incondicional
superará todas las barreras.
Porque estamos unidos en esto.
Porque será otra batalla más que contar.
Por los heridos de guerra
y por los combatientes.
Todos somos uno.
Mucho ánimo y esperanza!
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