Nunca sabrás realmente cuánto pueden significar las cosas que haces y dices. Para algunos, un trozo de pan es solo un bocado; para quien tiene hambre, puede ser más valioso que el oro. Quizás para el resto un favor sea algo normal, pero para quien nunca ha recibido uno, ese gesto puede resultar deslumbrante.
A veces no comprendemos el alcance de nuestras acciones, gestos o palabras. No sabemos qué tan extraordinaria puede ser para alguien la atención que le brindas o el simple hecho de sentirse amado por ti. ¿Cuántas veces una persona en desesperación ha sido salvada por una palabra gentil? Innumerables veces. Y nosotros mismos hemos sido rescatados por el amor y el servicio de otros más veces de las que podemos contar.
A menudo, para sanar y levantarte de nuevo, el soporte de alguien más será tu vínculo de fuerza cuando estés desmayando. Por eso, no desestimes los pequeños servicios ni las atenciones que otros ejercen sobre ti: las caricias de una madre o los detalles sinceros que ofrece un niño.
Aunque quieras hacerlo todo por tu cuenta, habrá ocasiones en las que necesitarás ayuda, y está bien pedirla. Está bien compartir tus cargas con amigos, familiares o pareja; no tienes que sentirlo todo a solas. Una mentalidad renuente a recibir apoyo te conduce inevitablemente a la soledad, alejándote de los nexos que nos unen como seres humanos.
Todos podemos inspirar una vida o ayudar a alguien en apuros. No es necesario recibir agradecimientos; solo hace falta comenzar a construir una cadena de favores que reconstruya las bases de esta sociedad, a veces tan indolente y poco empática.
No te limites ni permitas que tu entorno te convierta en un reactor de cosas malas. Aprende a actuar por convicción, no por reconocimiento ni para aumentar una lista de seguidores. Sirve de manera desinteresada porque nace de tu corazón, no porque esperas una recompensa.
Trata mejor a los tuyos. No podemos ver el interior de las personas, pero es seguro que todos enfrentan sus propias luchas y desafíos, aunque no los publiquen. El verdadero amigo ama en todo tiempo y la gente gentil siempre encuentra una oportunidad para servir. Motiva, alienta, cree en alguien, ayuda a un niño en sus sueños o cuida el ecosistema que te rodea. Sé un edificador y no un destructor, porque cuando ayudamos a otros, nos ayudamos a nosotros mismos a sanar, a alivianar nuestras fallas y a seguir mirando hacia delante.
Si observas con cuidado, te darás cuenta de que hay cosas que solo tú puedes hacer por los demás. Ese es, sin duda, uno de los mejores legados que puedes dejar en este mundo.
OPINIONES Y COMENTARIOS