EL APRENDIZ DEL SEÑOR DE LOS VIEJOS TIEMPOS en EPOCAS DE ANTAÑOS

EL APRENDIZ DEL SEÑOR DE LOS VIEJOS TIEMPOS en EPOCAS DE ANTAÑOS


El Virreinato del Río de la Plata, ESTABLECIO en 1810 la Primera Junta compuesta por Cornelio Saavedra como presidente, Mariano Moreno y Juan José Paso como secretarios y Manuel Alberti, Miguel de Azcuénaga, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Juan Larrea y Domingo Matéu, como vocales. Al año la junta comisiono al brigadier Belgrano con el fin de instalar en la Intendencia del Paraguay un gobierno revolucionario bajo su autoridad.

***

EL APRENDIZ DEL SEÑOR DE LOS VIEJOS TIEMPOS

EN 

EPOCAS DE ANTAÑOS

 

Eran las 7 de la mañana. Montado sobre una mula Juan se acerco frente aquel fortin. La mision que tenía era ayudar a aquellos heroicos hombres del ayer. A triunfar en sus objetivos. Cuando uno del guardia del mangrullo de aquel fortin con mira al oriente lo vio salir de entre las vegetaciones. Disparo un estruendoso fusilazo. ¡¡¡Boooonnnnnnn…..!!       Y luego pregunto— ¿Quien vive, identifiquese…? 

—Ciudadano patriota Juan Ayala. 

Alertado por el disparo. Todos acudieron a las armas.      Mas abajo la voz de un superior pregunta. ¿Que esta pasando Cabo…? ̶—¡¡¡Frente al fortin se encuentra un paisano desconocido Señor…!!! El soldado de guardia en el mangrullo era el cabo Raimundo Sosa. —¡Pregunte ¿Con quien viene cabo…?

¡Investigue el idioma que habla…! Ordeno el superior. 

Entonces el cabo Sosa pregunta. — ¿Esta solo aparcero…? (Grito)      —¡Solitooooo…! Contesto Juan. —Esto es un cuartel aparcero ¿Que necesita de nosotros? — ¡Necesito posada Siñor…! Quisiera unirme con ustedes. ¡Entonces el superior ya vestido con la chaqueta de Brigadier ordena al cabo —¡Hagalo pasar cabo…! ¡Comprendido mi superior…! 

¡¡¡Puerterooooo!!! “HABRAN PUERTAS”

A continuacion los dias pasaron lentamente. El brigadier Belgrano investigo a Juan preguntandole a que familia pertenece. Y de donde es oriundo. Mientras tomaban el te de menta, juntos.       A pesar de que Juan ocultaba mucho conocimientos que no eran de la epoca. El brigadier Belgrano descubrio que el sabia leer y escribir. Y tenía muchos conocimientos más. Cosas que llamo poderosamente su atencion. Pues en aquella epoca los jovenes hijos de criollos carecian de conocimiento de escritura. Y tambien de buenas costumbres.

La educacion que aquellos recibian, residia directamente de los padres y abuelos. Por el uso y costumbre de la epoca. Y el lugar. Esto era asi, por la carencia de maestros y aulas de estudios. Solamente las familias pudientes (ricos) accedian a los estudios de escitura, lectura y teatro. Porque sus familiares contrataban maestros particulares, o eran derivado a conventos, liceos militares u otras institusiones particulares. Todo aquellos en Europa.

En aquella epoca un joven de 20 años no miraba de frente a la cara y a los ojos de un superior. Tampoco a una persona mayor de edad. Se presentaban siempre con la mirada gacha (cavizbajo) de forma umilde, mientras que Juan sobresalia a toda normalidad de la epoca.     Muy pronto el brigadier Belgrano le tomo confianza. Y verdadero amistad. Al fin, alguien con quien podia hablar a gusto. Lejo de su Buenos Aires querido. Hasta que llego un momento de que el brigadier, tubo que hablar del problema que estaban teniendo en la avanzada hacia el Paraguay.

¡Asi es mi amigo…! En este momento estamos en un dilema. No tenemos contacto con Buenos Aires. Porque todos los chasquis, son asesinados por los caminos. (¡Antes de llegar a destino!) La junta del Rio de la Plata no tiene comunicacion con nosotros. ¡Necesitamos hombres, pertrechos, armas y medicamentos…! Hace una semana, comisione al soldado Onofre Vega. Y regreso a este fortin, solo su caballo. Dando clara evidencia que fue atacado por los caminos.
¡Ya los hombres…! No quieren aventurarse solo, a una muerte segura, considerandolo una mision suicida.

¡¡¡DISCULPE MI BRIGADIER…!!! ¡Pero yo…! Estoy dispuesto, a realizar ese trabajo. — ¿Estas seguro? — ¡Por mi honor. Señor…! ¡La Patria me necesita…! Muy pronto el Brigadier Belgrano ordeno que se prepare los pertrechos que llevaria Juan, montado sobre un tordillo blanco para llevar un mensaje a Buenos Aires. ¡La orden que recibiera! Era entregar dicho mensaje en las mismisimas manos, del Presidente de la Junta del Triunvirato, “Brigadier don Coornelio Saavedra”

Recuerdo que la razón por la que tuve que llevarla yo. Era porque a los chasquis se le esperaba por los caminos para interceptarlos. Muchos de ellos no llegaban. Porque eran asesinados por los leales al Reinado. En aquellos tiempos. Había indios y camineros, bandidos que asechaban por los desiertos. Entonces la comunicasion de Belgrano con Buenos Aires, era casi impòsible. ¡Los chasquis nunca llegaban con sus mensajes! 

Parti sobre lomo de caballo de un lugar selvatico cerrado. Rodeado de animales salvajes. Lugar de lo que hoy seria la Selva Paraguaya.

Aquella forestacion, era extensa. Los rayos Solares, casi no penetraban entres las ojas, tampoco entre los matorrales y altos arboles. Dentro de aquel follaje se escuchaban diferentes sonidos. Las que eran producidos por pajaros. Como los chirridos, silbidos, trinos de loros y guacamayas de vistoso plumajes.   Y tambien tucanes con enormes picos.      Devez en cuando la uida de vandadas de pajaros, rompia la autoctona soledad humana de aquel selvadio.

El fortin comandado por el Brigadier Belgrano estaba construido con altos postes lampiños, extraidos de la misma selva, asegurado y atados con lianas selvaticas.       Aquel fortin tenía una altura de 8 a 10 metros de alto y estaba construido como una ciudadela. Porque por dentro estaban edificados casas más pequeñas, que conformaban despositos de armas y otras, como abastecimientos de mercaderias. Tambien tenía un gran comedor y multiples habitaciones y unas caballerizas.      Algunos perros completaban la poblacion del lugar.

Aquel fuerte era como un castillo, con un gran porton en la entrada, custodiado por centinelas patrios.    Al igual que las construcciones de castillos medievales, el fortin tenía andarves para custodio continuo de los alrededores. Mientras que los costados eran custodiados por guardias con mosquetes y cañones.

Yo en lo personal tenía que llegar hasta donde se encontraba una “Posta” en Montevideo. En aquel lugar me reciviria una dama llamada «Rosa» ¡¡¡Leal al Gobierno del Triunvirato!!! Era el enlace que tenia el brigadier Belgrano alli.       En aquella posta cambiaria de caballo, me abateseria con agua y mercaderias, para mas tardes continuar mi trayecto a Buenos Aires.       Con el poder que yo tengo,  no necesite llegar hasta la Posta.¡Fui directo a Buenos Aires, volando! Y llegue a la ciudad justo cuando recien estaba amaneciendo. 

¡Hera las ocho de la mañana! Un Sol radiante iluminaba la ciudad, inundado por una suabe brisa de verano.

Muy pronto baje sobre la tierra de aquella Capital. Sobre una avenida empedradas con rocas.

Por aquella calle se movilizaba la diligencia y otros trausentes. Como hermosas damas y señoritas. Cuyo vestuario escenicos estaban acompañados por elegantes paraguas, de llamativos colores. Usaban mantillas andaluzas, peinetas y abanicos. Las mantillas caían deliciosamente sobre sus hombros, mientras les daban un símbolo de elegancia y distinción.

En el lugar llamado Plaza de los Toros (actual plaza de mayo) Se desplazaban gauchos montados sobre caballos.     Como atuendo llevaban vestidos pañuelos que cubrian sus cabezas. Y sombreritos sobre ella. Tales gauchos se vestían con “bombachas de campo”, cinturón de cuero adornados, botas altas, camisa con chaleco y pañuelo en el cuello, rebenque. Y su tradicional espuelas de plata. 

En aquel momento me encontraba en la plaza de los toros. Tube que pedir informacion a un velero para saber en donde encontraria al señor Coornelio Savedra.      Aquel hombre me informo que a 50 metros encontraría una del mejor edificio con entrada arquitectónica. Y una pequeña escalera enfrente.       Muy pronto llegue en aquel lugar que tenía una pequeña entrada. 

Esta se trataba de un pequeño arco de material, sosten de un porton de hierro torneado. En cuyo uno de los paredes de la parte derecha colgaba una pequeña campana de bronce.

De aquella campana, salia un fino alambre que se diirigia hacia dentro del edificio. Muy pronto comprendi que se trataba de un llamador para avisar.       Estire del cordel que salia de la campana y también sono dentro de los pasillos otra campana. Luego salió un señor de aproximadamente 2 metros de alto. Vestido con un traje de caballero y con un chaleco.      Aquel hombre tenía el cabello todo blanco, vestia un traje de color verde yerva con brillosos botones. Camisa blanca victoriana con volado y escarola en los puños, con volados blancos.

Muy pronto el hombre me hizo una pregunta con voz energica. Diciendo — ¿Que necesita mozalbete…? —¡¡¡Vengo a traerle un mesaje Señor…!!! — ¿De quien…? Pregunto el Señor Coornelio. Entonces le pase el mensaje enrollado que tenia una cinta celeste y un sello con brea de color rojo. — ¡Es del Brigadier Belgrano Señor…! —¡¡¡Haa del frente…!!! Dijo el.

Seguidamente ausculto detenidamente el presinto de brea si esta no estaba roto.Y pregunto: — ¿Con quien vino…?—Solo señor, deje mi caballo en las afueras — ¿Y cuando regresa al frente…? — ¡Hoy mismo Señor! A continuacion metio la mano derecha en el bolsillito del chaleco, saco dos monedas y me la paso. — ¡¡¡Alguna orden señor…!!!
Pregunte. —¡No gracias, ya me encargare…! Dijo el y me retire del lugar. No antes de hacer una posicion de firmes, una reverencia y golpear los talones como un soldado. Aquellas monedas que me habia obcequiado el Brigadier Don Coornelio Saavedra reflejaba en la carilla un Sol grabado y dictava escrito «Provincias del Rio de la Plata» Y eran monedadas de plata verdadero.

FIN






 

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS