Era de noche, en la casa de la gitana una de las habitaciones tenía la luz encendida, por dentro de la casa, no había luz, la sala estaba oscura al igual que la cocina, los pasadizos, uno de los cuartos se abrió la puerta sorpresivamente y una joven gritaba queriendo salir arrastras, cuando alguien la introdujo al cuarto nuevamente, la joven grito.
Dentro del cuarto la joven se reía pues dos amigas la sujetaban de los pies, -“ya suéltenme”- dijo Diana riéndose, -“debes dejar de comer o seguirás engordando”- dijo Irene entre risas le soltó el pie, -“tengo hambre, vamos Sara trae algo que comer”- dijo Diana con ansias miraba a su amiga, -“no venimos a comer Diana sino para hacer cosas de chicas, mejor díganme ¿les gusta mi cabello azul?”- dijo Judith una mujer con aretes y piercing, -“chicas, creen que Edgar se pueda fijar en mí, como me gustaría tener una nariz chica y respingada, creo que por ser narizona no le gusto”- dijo Irene tocándose su nariz y mirándose al espejo, -“ese idiota solo se fija en mujeres vanidosas, que tengan un cuerpo perfecto”- dijo Judith seria, -“a nadie de nosotras nos miran los chicos, Irene por ser narizona, Judith por ser gótica y yo por ser gorda”- dijo Diana riéndose, -“no digan eso, ya encontraran algún día el amor, alguien que las quiera por lo que son no por cómo se ven”- dijo Sara mientras le trenzaba el cabello a otra amiga, -“eso lo dices porque tú eres bonita, estas sana y no eres una lisiada”- dijo Génesis tocándose el aparato ortopédico que tenía en la rodilla, -“no digas eso, tú al igual que todas eres bonita”- dijo Sara, -“pero puedes caminar bien, a mí me miran con lastima”- dijo Génesis mirando su pierna, -“chicas, ya no hablemos de cosas tristes mejor hablemos de algo que siempre tuve curiosidad”- dijo Judith mirando a Sara, -“¿qué es cuéntanos?”- dijo Irene sonriente se acercó junto con Diana, -“Sara, escuche que tu abuela es bruja, dime ¿es cierto eso?, crees que mediante algún hechizo nos podría cumplir el deseo que queremos”- dijo Judith sonriente, sus amigas miraban fijamente a Sara, -“no es bruja, es gitana, dejen de hablar así, creo que es suficiente con las burlas y comentarios a mis espaldas del salón sobre mi vida, la de mi abuela como para oír a mis amigas hablando sobre ello”- dijo Sara sonriente las miraba, -“es algo de curiosidad nada más, ¿es cierto eso?”- dijo Judith, -“es una gitana, no bruja, son cosas muy distintas”- dijo Sara mirando a todas, -“dicen que las gitanas hacen pacto con el diablo a cambio de tener poderes mágicos, espirituales entre esas cosas, parecido a las brujas”- dijo Judith sonriente, -“no todas, unas conservan la tradición que implica ser gitanas”- dijo Génesis, -“es verdad, pero mucho se rumorea en la universidad sobre tu abuela, por cierto ¿dónde está ahora ella?”- dijo Irene, -“fue a una reunión con sus amigos gitanos”- dijo Sara, -“seguro fue a una reunión de su culto, ¿estarán haciendo un pacto con seres místicos?”- dijo Judith riéndose, -“me estas asustando”- dijo Diana lanzándole una almohada, Sara sonreía y le lanzo otra almohada, Irene y Génesis igual, -“ya basta, yo quisiera saber si es cierto o no, si fuera cierto nos podría ayudar a que se cumplieran nuestros deseos”- dijo Judith, -“¿cuáles deseos?”- dijo Sara mirándola, -“los que tenemos todas, Irene quiere que Edgar se enamore de ella, Diana quiere ser delgada, Génesis quiere poder caminar bien como toda persona normal”- dijo Judith, -“¿y tú Judith, cuál es tu deseo?” – dijo Génesis mirándola, -“me gustaría tener poderes mentales, así haría pagar a los que me hacen la vida imposible”- dijo Judith seria, -“¿Cómo, quien el profesor Francisco?”- dijo Irene riéndose, -“siempre se encarga de ridiculizarme, no le importa dónde me vea, habla de mi aspecto, dice que soy extraña solo por ser gótica, que mi cabello, mis piercing y tatuajes que no parezco una alumna normal”- dijo Judith seria, -“pues eso lo pensamos todas”- dijo Irene riéndose, Judith le tiro una almohada, -“creí que te referías a Cristal, esa rubia despampanante que solo sabe hablar de nosotras, siempre me insulta diciéndome que soy una gorda, comparándome con un hipopótamo, hace burlas sobre mi peso delante de los chicos”- dijo Diana seria, -“de mí se burla de mi nariz, me dice narizona, solo porque es bonita pero no tiene derecho a ofendernos, cree que nosotras no tenemos sentimientos”- dijo Irene seria, -“¿y a ti Génesis?, cada vez que pasa por tu lado, suelta una moneda, ¿qué te dice?”- dijo Judith, Sara miro a Génesis, -“que ahorre para mi operación de mi pierna, así tal vez pueda caminar derecho”- dijo Génesis triste, -“no le hagan caso, de mi también hablaba sobre que soy una bruja al igual que mi abuela, ella se encargó de llevar todo el chisme del asalto a mi casa”- dijo Sara seria, -“si le pudiéramos hacer pagar todo lo que nos hace, como me gustaría poder hacerlo”- dijo Judith seria, todas se miraban algo tristes.
-“No hablemos de esas cosas que nos pueden hacer sentir mal, mejor Sara cuéntanos cuál sería tu deseo, si se te cumpliera, nosotras ya lo dijimos”- dijo Irene, -“me gustaría volver a ver mi hermano, lo extraño mucho”- dijo Sara, todas la miraron, -“¿tienes miedo a quedarte sola verdad?, por eso nos invitaste a venir a tu casa”- dijo Judith, -“por eso y porque son mis amigas y quiero divertirme”- dijo Sara sonriente cambio de cara, -“dinos algo Sara, ¿tu abuela vive en el ático?”- dijo Judith, -“si ahí duerme, es un lugar que me tiene prohibido ingresar y ya dejen de preguntar, creo que es mejor de irnos a dormir, conversamos mucho por hoy, mañana es domingo y tengo muchas cosas por hacer”- dijo Sara metiéndose en la cama, Judith miro a sus amigas.
Sara recordaba cuando los ladrones entraron a su casa y atacaron a ella ya su hermano, cuando abusaron de ella, cuando asesinaron a su hermano, ella despertó asustada, sus amigas ya no estaban en su casa.
Las amigas estaban en la universidad, Irene caminaba muy contenta por la cafetería, varios chicos la miraban sorprendidos, -“hola chicas”- dijo Irene mirando a Génesis y a Sara conversando en una mesa, -“¿Irene?, Pero que te hiciste, tu nariz esta distinta”- dijo Sara mirándola sorprendida y contenta la vez, -“es un tratamiento que me hice ayer domingo, verdad que luzco espectacular”- dijo Irene levantando los brazos de alegría al ver la nueva nariz pequeña que traía.
Judith llegaba abrazando su mochila en eso una compañera choco el hombro con ella, Judith soltó su mochila, -“¡oye fenómeno fíjate por donde vas!”- dijo Cristal seria, -“fue un accidente Cristal, tu chocaste conmigo”- dijo Judith seria, -“ahora por tu culpa tendré que quemar esta ropa que llevo, ya que la ensuciaste con tocarla, fenómeno”- dijo Cristal seria, luego se reunió con sus amigas, miraban a Judith y se reían al verla marcharse.
Sara, Génesis e Irene estaban en la mesa de la cafetería conversando lo bien que se veía la nueva nariz de su amiga, -“au, me duele tranquila”- dijo Irene sonriente a Génesis que le tocaba la nariz mientras se reían ambas, -“hola chicas, ¿me puedo sentar con ustedes?”- dijo Diana sonriente luciendo más delgada, -“¿Diana, eres tú?, amiga estas delgada”- dijo Sara sorprendida alegre, Génesis miro a Irene y sonrieron juntas, se taparon la boca sorprendidas, -“adelgace, perdí 9 kilos y mírenme me veo genial chicas, ahora si despídanse de Diana la cerdita que ahora seré Diana la delgadita”- dijo Diana sonriente, -“¿pero cómo tan rápido adelgazaste?”- dijo Sara, -“ayer domingo tome un laxante maravilloso, no sabe me hizo bajar de peso que no se lo van creer si les cuento”- dijo Diana sonriente mirando a sus amigas, -“no, no te vamos a creer”- dijo Irene riéndose.
Judith estaba en el baño, ella encerrada hablaba sola se cogía la cabeza y repetía varias veces unas palabras desconocidas, mientras leía un libro antiguo, sudaba demasiado, sus ojos se volvieron blancos empezó a moverse muy rápido como si convulsionara, -“¿hola, amiga estas bien?”- dijo una señorita que estaba ocupando el baño contiguo, Judith se tranquilizó, sus ojos volvieron a ser los mismos, -“¿amiga, pregunto si estás bien?”- dijo la compañera asustada se agachaba a mirar por debajo de los baños, tenía curiosidad los ruidos extraños que escucho en el sanitario donde estaba Judith encerrada, -“estoy bien, de maravilla”- dijo Judith calmada luego sonrió, la compañera se tranquilizó del susto.
-“Me pude poner un vestido de mi hermana”- dijo Diana alegre, -“amiga pero como paso eso, de la noche a la mañana, las veo a todas distintas”- dijo Sara sorprendida luego miro a Génesis que sonreía, -“¿y a ti Génesis, no te paso nada sorpréndete?”- dijo Sara, Irene y Diana veían a Génesis que se puso de pie, se levantó un poco la falda para mostrar su pierna y veían que ya no traía el aparato ortopédico para poder caminar, Irene y Diana alegre estaban aplaudiendo, Sara se tapaba la boca de lo sorprendida que estaba viéndola, -“chicas, esto ya me parece extraño pues ¿qué fue lo que les paso, como sus deseos del sábado se cumplieron en un día, como les cambio la vida en un abrir y cerrar de ojos?”- dijo Sara sorprendida y algo asustada, todas se miraban y sonreían.
Judith salía del baño, se veía alegre, con una mirada fría veía a los jóvenes de su alrededor, ellos la veían algo extraña como si le tuvieran miedo, Judith a lo lejos vio a sus amigas reunidas. -“Está bien te lo diremos”- dijo Génesis, Diana se tapaba la boca y se reía, -“chicas dijimos que no diríamos nada”- dijo Irene, -“pero tiene que saberlo, además gracias a ella”- dijo Génesis, -“¿gracias a mí que Génesis?, chicas me estas asustando”- dijo Sara mirándolas asustada, -“hola chicas, buenos días a todas, ¿qué tal amanecieron?”- dijo Judith apareciendo, Génesis guardo silencio, -“bien, todas contentas”- dijo Irene señalándole su nueva nariz, -“vaya luces radiante, ¿y tu Diana? casi te desconozco, hola Génesis ¿cómo andas?”- dijo Judith sonriente,- “algo extraño les pasa a ustedes, me pueden decir que hicieron, hablen chicas, ya no es normal que todas ustedes hayan cambiado”- dijo Sara preocupada, -“cambiamos para bien eso debe importarte querida Sara”- dijo Judith, cuando escucharon el timbre de clases, todas se levantaron de la mesa y fueron a su clase, Sara se quedó al último sentía que algo le ocultaban, eso le asustaba.
Irene veía que Edgar, un muchacho atlético que volteaba a verla de momento en momento con una cara sonriente, -“te está mirando Edgar, amiga”- dijo Diana queriendo reírse, -“está funcionando”- dijo Irene sonriente, el profesor terminaba su clase y se marchaba, mientras los chicos esperan al siguiente profesor, -“ya no demora en venir el profesor Francisco, es un pesado espero que no nos tome un examen sorpresa”- dijo Diana seria, -“espero que esta vez no de sus comentarios clasistas”- dijo Génesis, en eso Irene veía a Edgar acercándose a ella, -“hola Irene, hoy te veo más guapa que de costumbre, no sé qué será hoy en ti pero luces radiante”- dijo Edgar, -“gracias Edgar”- dijo Irene sonriente, sus amigas estaban sorprendidas, Sara no entendía lo que pasaba, -“Irene, yo…, no sé si tengas tiempo libre esta tarde para…, te gustaría… salir conmigo”- dijo Edgar sonriente y algo tímido, -“claro, ¿porque no?”- dijo Irene sonriente, sus amigas sonreían entre ellas, -“me puedes dar tu número de celular y luego te llamo para ponernos de acuerdo”- dijo Edgar algo tímido, Irene sonreía, le apunto en una hoja de papel, él empezó a oler la hoja y agradeció, -“te llamare luego de clases”- dijo Edgar sonriente, -“esperare tu llamada”- dijo Irene arreglándose el cabello, Edgar se marchó a su lugar, sus amigos le preguntaban que hacia invitando a salir a Irene, no entendían su cambio, -“a ti no te guastaba la narizona ¿ahora la invitas a salir?”- dijo un amigo, -“ya no es narizona, esta hermosa y pues eso me gusta, ahora puede pasar algo entre ella y yo”- dijo Edgar sonriente, sus amigos lo miraban extraño.
-“No puede ser, te invito a salir, te pidió tu número telefónico”- dijo Diana entusiasmada, -“Irene, no cabe duda que funciono”- dijo Génesis, -“¿de qué hablan chicas, díganme que hicieron?, ahora si no entiendo nada”- dijo Sara, -“nada amiga, solo que Edgar se dio cuenta que soy bonita y eso le debo a mi nueva nariz”- dijo Irene riéndose con Diana y Génesis, Sara las miraba misteriosas.
El profesor Francisco ingresaba al salón de clases, se veía un hombre serio, -“¡silencio alumnos!, vamos a seguir con nuestra clase de química, así que todos presten atención, no quiero sacar alumnos de mi clase por interrumpirme”- dijo el profesor Francisco serio miraba a todos. El profesor estaba explicando su clase, Judith se veía pensativa mirando a sus amigas contentas, -“si el deseo de las chicas se cumplió el mío también debió cumplirse, ¿cómo lo puedo comprobar?”- dijo Judith hablaba sola, -“¡señorita, podría prestar atención, le estoy hablado hace rato y parece que le hablo a un piedra, si no está en mi clase entonces salga de ella”- dijo el profesor Francisco serio, Judith miraba a sus compañeros que se reían, -“disculpe profesor, no volverá a pasar”- dijo Judith avergonzada, -“a ver respóndame ¿qué es el agua?”- dijo el profesor serio, -“es un líquido utilizado como solvente universal”- dijo Judith, -“solvente, ósea puede disolver cualquier cosa, veamos”- dijo el profesor metiendo la mano en una pecera y salpicándole de agua Judith, toda la clase se reía, -“´por ese motivo no deben pintarse el cabello señoritas, el amoniaco que hay en el tinte quema neuronas”- dijo el profesor serio, los hombres de la clase se reían, Cristal y sus amigas también, las amigas de Judith estaban en silencio mirándola, -“dígame señorita ¿se ha disuelto?”- dijo el profesor, Judith seria veía al profesor, no respondió -“preste atención”- dijo el profesor serio siguiendo con su clase.
-“Ojala te mueras, que te de un paro, que tu corazón se detenga”- dijo Judith en su mente mientras miraba al profesor Francisco, quien en ese instante soltó su plumón de pizarra, voltio y veía a sus alumnos abría la boca y se cogió el pecho, miro a Judith que lo veía fijamente, no podía hablar, todos los alumnos se pusieron de pie asustados, le preguntaron que le pasaba, el profesor Francisco le dolía el pecho camino un poco y cayo desmayado sobre la pequeña pecera que había en salón, el agua y los vidrios estaban a en el suelo, todos los alumnos asustados, las mujeres gritaron, el profesor empezó a escupir sangre, tirado en el suelo, estaba muerto, Judith seria lo veía, sus amigas asustadas estaban, al ver lo ocurrido.
El grupo de amigas estaba en la cafetería, -“pobre del profesor pero ¿qué fue lo que le paso?”- dijo Génesis asustada queriendo llorar, -“vieron, le dio un ataque cardiaco, se cogía el pecho, no me caía bien pero no creo que debió morir de esa manera”- dijo Irene asustada, -“me asusté mucho, vieron su mirada, estaba sufriendo”- dijo Diana nerviosa, -“nosotras también sufríamos cuando recibíamos su clase, tal vez él se lo busco”- dijo Judith seria, Sara miraba la frialdad que se expresaba su amiga, -“¿cómo puedes decir eso?, acaba de morir una persona frente a nosotras”- dijo Sara, -“a nadie le caía bien así que no vengamos a fingir que nos da pena, creo que a muchos les alegrará que ese imbécil no de más clases”- dijo Judith seria, se levantó de la mesa y se fue, -“¿qué le pasa?”- dijo Diana asustada, -“creo que luego de como la humillo delante de todos pues le dio igual lo que le paso al profesor”- dijo Irene, Génesis se veía asustada, Sara la veía, -“tranquila ya paso”- dijo Sara.
Era ya otro día, Diana estaba en el baño se levantaba la playera mirándose al espejo, lo delgada que se veía, en eso salió Cristal de uno de los baños, -“vaya, vaya, la gordita esta adelgazando, dime ¿qué has hecho para adelgazar en solo dos días?, ya sé eres bulímica”- dijo Cristal riéndose, -“déjame en paz Cristal”- dijo Diana seria se marchó, Cristal se reía.
-“Hola, te compre esto espero que te guste”- dijo Edgar sonriente le entregaba dulces a Irene, -“gracias Edgar”- dijo Irene sonriente, Sara a lo lejos veía extraña la actitud de Edgar hacia Irene, -“anoche hablamos mucho, no te olvides hoy en la noche es nuestra cita”- dijo Edgar sonriente se fue, -“claro espero que seas puntual”- dijo Irene alegre, Sara se acercó, -“Irene, dime que hicieron las chicas y tú para que se cumplieran sus deseos, quiero saber la verdad, no es normal que todas ahora tengan la vida que quisieron tener”- dijo Sara seria, -“amiga ¿estas celosa que nosotras cumplimos nuestros deseos?, solo te diré que es algo mágico”- dijo Irene marchándose, Sara la veía marcharse.
Judith estaba en una banca sentada, pensativa, Génesis se le acerco algo tímida, -“Judith, quiero preguntarte algo”- dijo Génesis tímida, -“¿qué es lo que quieres Génesis?”- dijo Judith seria, -“¿tuviste que ver con la muerte del profesor Francisco?, ayer estaba pensando en tu deseo luego como él se comportó contigo en la clase, tuviste un motivo en hacerle daño luego de que te humillo”- dijo Génesis asustada, -“no digas tonterías, y si fuera así ¿qué?, me piensas demandar por provocarle un infarto”- dijo Judith seria, -“nuestros deseos no hicieron daño a nadie pero lo que tu pediste, fue algo tenebroso”- dijo Génesis asustada, -“todas obtuvieron lo que querían, ahora déjame a mi disfrutar de mi deseo”- dijo Judith seria se marcho, Génesis la veía cuando voltio vio a Sara en frente, Génesis grito asustada, -“Génesis ¿qué pasa?, ¿Por qué sus deseos se cumplieron, que hicieron?”- dijo Sara intrigada, -“te lo diré pero ahora no si, luego por la tarde iré a tu casa y te contare todo”- dijo Génesis mirando a Judith que la observaba, Génesis se alejó, Sara miraba a Judith misteriosa.
Sara llegaba a casa, subía su cuarto y en eso veía su abuela la gitana apareció, veía su cuarto revuelto, -“¿abuela que haces aquí?, me asustaste, ¿Qué buscas?”- dijo Sara angustiada, -“¡¿mi libro, tú lo tomaste, dónde está mi libro?!”- dijo la gitana molesta, -“abuela de que libro hablas, no entiendo”- dijo Sara, -“llego de mi reunión y no encuentro mi libro de conjuros, dime quien estuvo en la casa aparte de ti, ¡habla!”- dijo su abuela enojada, -“vinieron mis amigas el sábado pero no subimos al ático, nadie piso tu cuarto abuela”- dijo Sara calmándola, -“alguien tomo mi libro, me lo robo, y sabes lo peligroso que es si toman un conjuro de ese libro, el precio lo van a pagar muy caro, con ese libro no se juega”- dijo la abuela molesta se marchó, Sara se veía asustada, recordaba las palabras de Judith cuando tenía curiosidad por ir al ático de su abuela, quería saber si había algun hechizo que cumpliera los deseos de sus amigas, veía a todas cambiadas, recordó diciendo a Irene que fue algo mágico su cambio, Génesis quería decirle algo que gracias a ella se cumplió sus deseos, -“no puede ser, no creo que ellas hayan tomado el libro, tengo que hablar con ellas, advertirles”- dijo Sara saliendo apresurada de su habitación asustada.
Al llegar casa de Génesis, justo ella abrió la puerta, -“Sara iba para tu casa ahora”- dijo Génesis, -“¡¿dime que hicieron, quien de ustedes tomo el libro de mi abuela, habla Génesis, fueron ustedes que lo tomaron para usar algun conjuro por eso sus deseos se cumplieron, fue eso”- dijo Sara seria, Génesis empezó a llorar, -“¡háblame por favor, quien tiene ese libro, no saben lo peligroso que es, necesito que me lo devuelvan!”- dijo Sara sujetándola de los brazos, -“si fuimos nosotras, aquella noche mientras tu dormías, vi como Judith, Irene y Diana se despertaban en silencio, decidí seguirlas”- dijo Génesis contándole lo sucedido entre lágrimas. -“¿A dónde van chicas?”- dijo Génesis siguiéndolas, las chicas asustadas voltearon, -“silencio, iremos a curiosear el ático de la abuela de Sara”- dijo Irene en voz baja, -“si, solo vamos a ver si es verdad si es o no una bruja, la gitana esa”- dijo Judith sonriente, -“si Sara se entera se puede molestar”- dijo Génesis, -“vamos, solo es curiosidad, además puede ser que tenga algo que cumpla nuestros deseos un amuleto tal vez o caso dime, ¿no quieres curarte de tu pierna?”- dijo Judith con la vela encendida avanzaba, -“crees que con brujería hagamos nuestros deseos realidad, es peligroso eso”- dijo Génesis, -“solo vamos a curiosear, nada perdonamos, vamos, solo miraremos y nos regresamos”- dijo Irene tomándola del brazo, -“si, vamos para que veas que nos portaremos bien”- dijo Diana tomándola del otro brazo a Génesis y se fueron al ático de la gitana.
Al entrar vieron muchas cosas extrañas, frascos con animales vivos y otros muertos, hierbas secas, estatuillas extrañas, amuletos, cuadros de gitanos, -“no toquen nada”- dijo Génesis temerosa, -“miren, ¿qué es eso?”- dijo Judith viendo en el piso un circulo con una estrella de cinco picos, luego un libro antiguo, -“vaya, si es una bruja”- dijo Diana sorprendida, -“este debe ser su libro de encantos, conjuros y todos esos hechizos, vamos ver”- dijo Judith entusiasmada, -“¿no será peligroso?, ya vámonos”- dijo Génesis, -“no seas miedosa, ya nos vamos a ir, solo estamos mirando un rato”- dijo Irene a su amiga, Judith atenta revisaba las páginas de los libros, -“miren esto, el conjuro del deseo perfecto”- dijo Judith, -“¿de que se trata?”- dijo Diana, -“dice que todo deseo que pidas se hará realidad, solo debemos estar dentro de ese círculo y decir estas palabras”- dijo Judith sonriente, -“¿pero se cumplirá cualquier deseo?, ejemplo yo quiero que Edgar se vuelva loquito por mí, y tener una nariz bonita”- dijo Irene, -“yo quiero ser súper delgada, ¡habla! ¿Si se puede cumplir mi deseo?”- dijo Diana mirando a Judith leer, -“dice que todo deseo se puede cumplir, hasta lo que yo quisiera, el tener poderes mentales como una bruja gitana”- dijo Judith sonriente, -“no deberíamos jugar con eso, ya vayámonos”- dijo Génesis nerviosa, -“también se puede cumplir tu deseo de tener el movimiento de tu pierna como nueva, ¿no te gustaría caminar normal como nosotras?”- dijo Judith sonriente sus amigas la miraban, -“¿de verdad se podrá?”- dijo Génesis intrigada, -“probémoslo, todas debemos ingresar al círculo, pensar en nuestro deseo mientras yo diré estas el ritual”- dijo Judith, -“intentémoslo”- dijo Irene jalando a Génesis dentro del círculo, Diana entraba dudándolo, Judith ingreso sonriente y recitaba, cada una estaba en un pico de la estrella, pensando en su deseo, en eso una fuerte corriente de aire entro por la ventana, todas asustadas se miraron, -“es suficiente vámonos”- dijo Génesis, todas salieron asustadas y luego riéndose, Judith miro el libro y se lo llevo.
-“Lo lamento Sara, no quiero que nos pase nada malo, habla con tu abuela pero antes quítaselo el libro a Judith, ella esta extraña creo que fue quien mato al profesor Francisco, eso me asusto mucho”- dijo Génesis soltando lágrimas, -“no puedo creer eso, lo que hicieron es muy peligroso, mi abuela tiene ese libro que es peligroso, cumple sus deseos pero si no le pagaron su ofrenda dentro de las 24 horas, la maldición vendrá por ustedes, será lo contrario tres veces triplicado, debo ir por ese libro a casa de Judith y regresarlo a mi abuela a que encuentre una solución antes que se demasiado tarde”- dijo Sara asustada, -“ya pasaron más de 24 horas, ayúdanos que no se regrese lo contrario tres veces triplicado”- dijo Génesis mirando a Sara, subiendo a su auto apresurada.
La abuela de Sara estaba dentro de la estrella de cinco picos, -“robaron tu libro y tomaron de tu poder, mereces cobrarte por lo que hicieron, no debieron tomar lo que no les pertenece, castiga a quien te debe su poder peor no salgas de tu averno”- dijo la gitana dando una palabras extrañas, las velas encendías estaban, todo el ático temblaba.
Edgar llevaba a Irene por un lugar descampado en el monte, -“me gusta la naturaleza, aire fresco, mira de aquí se puede ver la universidad”- dijo Irene sonriente, -“Irene, no sé qué me pasa pero pienso mucho en ti, cada vez que me despierto tengo ansiedad por verte, de estar cerca de ti, tocarte, besarte”- dijo Edgar acercándose lentamente a ella, Irene se dejaba llevar por sus instintos, ambos se besaron, -“Edgar, no aquí no”- dijo Irene excitada, mientras Edgar le besaba el cuello y le tocaba su cuerpo, -“yo sé que me deseas, sé que quieres lo mismo que yo”- dijo Edgar besándola mas apasionado, -“no, Edgar por favor, nos pueden ver”- dijo Irene, -“nadie está cerca, vamos, quiero que seas mía”- dijo Edgar, -“Edgar, eh dicho que no”- dijo Irene empujándolo, Edgar serio la miro y agacho la cabeza, -“lo lamento pero no me gustaría que mi primera vez sea aquí en el auto, por lo menos deberías llevarme a un hotel”- dijo Irene, -“ya pasaron 24 horas, quiero que me pagues lo que te cumplí”- dijo Edgar con un voz demoniaca y unos ojos blancos como si estuviera poseído, se lanzó sobre ella, Irene grito asustada y con su piernas lo empujo, ella abrió la puerta del auto y salió corriendo, Edgar la seguía, -“¡ayúdenme, ayúdenme por favor!”- gritaba Irene asustada por el monte, -“¡no vas a escapar de mí, Irene, quiero mi pago!”- dijo Edgar con voz terrorífica la seguía, Irene lloraba mientras corría en eso se detuvo al ver un barranco, -“no puede ser”- dijo ella al verse acorralada cuando voltio vio a Edgar en su espalda que la empujo, Irene rodo por el barranco se iba a caer al precipicio, pero se sujetó de una piedra, -“¡ayúdenme, por favor Edgar!”- dijo Irene llorando, toda golpeada e herida se sostenía de una piedra para no caerse, -“hicimos un pacto, tienes a Edgar loquito por mí, y si no pagaste con mi ofrenda, me cobrare contigo”- dijo Edgar mirándola, luego se marchó, -“¡Edgar no, por favor, no me dejes morir, Edgar!”- lloraba Irene asustada, en eso sentía que se resbalaba de la piedra que se sujetaba, cuando miro una rama y la sujeto, la piedra se desprendió, pero Irene no logro caerse pues la rama la sostenía, Irene respiraba mirando el fondo del precipicio, luego levanto la mirada y vio a Edgar con una gran piedra levantada, -“¡Edgar, nooo!”- grito Irene, mirando como él le arrojo en su rostro.
-“No puedo creer esto, estoy adelgazando demasiado”- dijo Diana mirándose al espejo, escucho sonar su teléfono, fue a contestar, -“¿alo?, dime Génesis, ¿qué dices?, le dijiste a Sara lo que hicimos, Judith se va a molestar, prometimos no decirle nada, si sé que ella tomo el libro pero prometió devolverlo luego, que hablas no entiendo bien lo que dices, cálmate, está bien voy para allá, comunícate con Irene ya salgo”- dijo Diana asustada, fue a su cuarto, empezó a buscar un vestido, -“¿qué está pasando?, creo que ese conjuro tiene efectos secundarios, no debí pedir verme súper delgada”- dijo Diana asustada, cuando voltio a verse en el espejo, asustada se tocaba su cuerpo pues iba adelgazando más, -“no puede ser, ¿qué me está pasando?”- dijo Diana mirando sus brazos delgados, se tocaba su cara, tenía con ojeras y sus pómulos se notaban, asustada se desabotono su blusa y veía sus costillas más notorias, adelgazaba como la rapidez de un globo desinflándose, asustada salía de su cuarto, -“¡ayúdenme, ayúdenme por favor!”- dijo Diana llorando caminaba lentamente por el pasadizo, le faltaba el aire, cansada, Diana no podía respirar, se miró en uno de sus espejos del pasadizo, veía su piel seca como la de un muerto, Diana grito al ver su aspecto, -“¡pasaron 24 horas, esto es el precio por no pagarme lo acordado!”- dijo su reflejo con voz terrorífica, Diana llorando cayó de espaldas, solo piel y huesos era.
Sara llegaba a casa de Judith, -“no está mi hija, se fue a la universidad, dijo que iba a ver al grupo de porristas, algo así”- dijo la madre de Judith, Sara le agradeció la información y subió a su auto asustada, en busca de Judith.
Sara mientras conducía recordaba lo que dijo su abuela alguna vez, -“el conjuro del deseo perfecto así como cumple lo que pides, el pago es muy fuerte, el ser malvado cumple tu deseo pero solo es un engaño para tomar tu cuerpo cuando realizas el sacrificio, si no lo haces se venga de ti por lo triplicado a lo que pediste”- dijo la gitana, Sara recordaba asustada esas palabras.
Judith estaba en la universidad, veía a Cristal a lo lejos que estaba con sus amigas las porristas, -“chicas mañana continuamos con la práctica, yo me adelanto a las duchas”- dijo Cristal contenta, cuando llego a las duchas escuchó un ruido extraño, se puso la tolla, -“¿chicas, son ustedes?”- dijo Cristal, acercándose a buscar de dónde venían esos ruidos, -“¿chicas?”- dijo Cristal temerosa al no encontrar a nadie, veía todo vacío en las duchas, cuando voltio vio a Judith sonriente, Cristal se asustó, -“me asustaste fenómeno, ¿qué haces aquí?, tu no deberías estar aquí, es el vestidor de las porristas, así que márchate ya que no perteneces a este grupo, más bien dicho a ningún grupo perteneces o bueno si a uno, al de los fenómenos”- dijo Cristal riéndose, -“sigue riéndote, ya que será la última vez”- dijo Judith acercándose saco un cuchillo, -“¿de que hablas?”- dijo Cristal asustada mirando el cuchillo que traía Judith en su manos, -“tengo que pagar mi ofrenda o de lo contrario se me regresara tres veces triplicado y sabes quién será la ofrenda, tu Cristal, eres la afortunada”- dijo Judith sonriente, Cristal asustada corrió pidiendo ayuda, en eso Judith miro sus pies eh hizo que se tropiece, Cristal asustada cayó al suelo, su nariz le sangraba, empezó a llorar al ver a Judith que se le acercaba, –“no me hagas daño por favor, prometo no molestarte más”- dijo Cristal aterrada, -“¿ahora ruegas por tu vida?, creo que ya es tarde, al igual que al profesor Francisco, nadie te va a extrañar cuando te mueras”- dijo Judith furiosa, en el ojo de Cristal se veía el reflejo del puñal de Judith, Cristal gritaba.
-“Toma lo que te pertenece, que paguen por tomar lo que es tuyo, pero no regreses de tu averno, sigue encerrado”- dijo la gitana, en su círculo encerrada, hablaba su conjuro, las velas que tenía encendidas se apagaron de un solo golpe.
Sara llego a la universidad, -“¿han visto a Judith?”- dijo Sara, -“no bruja, ella no tiene nada que hacer aquí”- dijo una de las amigas de Cristal, Sara fue a buscarla por los salones, por el pasillo vio una luz que se prendía y apagaba, silenciosamente se acercó, veía que salía de los vestidores aquella luz parpadeante, ingreso despacio, escuchaba unos ritos diabólicos, Sara veía el cuerpo de Cristal en los pies de Judith, y a su amiga que levantaba el cuchillo mientras leía el libro sus ritos, -“¡Judith no!”- dijo Sara corriendo hacia ella para detenerla, Judith voltio y con la mirada la arrojo lejos de ella golpeándola con unos casilleros, Judith reacciona, -“ese conjuro debió pagarse durante las 24 horas, ahora tomara tu cuerpo”- dijo Sara, -“ya es muy tarde niña, gracias a tu amiga Judith regresare a este mundo”- dijo Judith con voz demoniaca, Sara veía los pies de Judith sobre el agua de las duchas, miro unos cables en las paredes, -“lo lamento pero no dejare que vuelvas a la vida demonio, quédate donde perteneces”- dijo Sara molesta arranco los cables y tirándolos al piso húmedo produjo una fuerte descarga, Judith era electrocutada, gritaba adolorida, todas las luces de la universidad se apagaron, los estudiantes no comprendían lo que paso.
Sara agachada la cabeza, estaba cubriéndose, se puso de pie, veía Judith tirada en el suelo, se acercó a Judith, la veía calcinada, -“lo siento amiga”- dijo Sara asustada, -“¡no lo lamentes tanto, porque te llevare conmigo!”- dijo Judith despertando sujetándola del cuello, Sara asustada gritaba intentaba soltarse pero Judith no la dejaba, Sara vio el cuchillo de Judith cerca lo tomo, la apuñalo una y otra vez, Judith estaba muerta, vio que había acabado todo, voltio y vio a las amigas de Cristal asustadas que gritaron al ver la escena, Sara soltó el cuchillo, asustada veía sus manos de sangre, no sabía que decir, se veía que era culpable.
Sara estaba en la cárcel, recibía una visita, -“lamento hija que estés aquí, encerrada pero lo que hiciste estuvo bien, no permitiste que regrese ese demonio a la tierra, quise calmarlo pero la única forma era que tome lo que pertenece, si no cumplieron tus amigas con el pago de darle un sacrificio su deseo iba ser cobrado de manera triplicada pero también iba a regresar a la vida, ahora todo te acusa a ti como una psicópata, perdí a mi nieto y ahora tu no estarás a mi lado”- dijo la gitana triste, -“lo que hice fue por el bien de todos, creo que debí decirles que existía ese libro y que era peligroso, que siempre hay un pago cuando usas un conjuro, tal vez la culpa es mía por llevarlas a casa”- dijo Sara triste mirando a su abuela, -“ahora que el demonio se cobró con la vida de tus amigas estará tranquilo y molesto también porque no hubo sacrifico ni se completó el ritual para que regrese”- dijo la gitana.
Génesis estaba conduciendo su auto, -“mamá ahora estoy yendo a la prisión a ver a Sara, tengo que hablar con ella decirle lo que le paso a Irene, Edgar la asesino y ahora está en un sanatorio mental, Diana está muerta de una forma extraña, Judith asesinada por Sara, mamá no sé qué les paso a mis amigas pero temo que a mí me pase lo mismo”- dijo Génesis asustada, cuando la señal se cortaba, -“¿mamá?”- dijo Génesis hablando pero no le respondía, en la radio se escuchó una voz demoniaca, -“¡ya pasaron 24 horas, y no me pagaste, ahora vengo por ti!”- dijo un demonio, Génesis asustada pisaba le freno, veía su pierna que estaba pudriéndose, -“no, puede ser, mi pierna, que esta pasando”- dijo Génesis asustada lloraba, se quitaba los gusanos de su pierna, se caí por pedazos, piso el freno con fuerza y su pie empezó a despedazarse por completo, Génesis grito asustada, cuando se pasó la luz del semáforo, un tráiler choco con ella haciéndolo explotar el auto, la llanta de su auto rodaba en llamas.
Sara en su celda estaba triste, su abuela la gitana estaba guardando el libro en un estante bajo llave.
Fin.
OPINIONES Y COMENTARIOS