Yo
prefiero morirme así
de
tristeza inaudita, de saco
vacío
en las creencias, de almendra
coagulada
en lo alto de un predio.
Pues
me da muchas veces
por
quitarme el sombrero
de
donde penden las tormentas
y
los huesos de mi infancia.
Pues
creo que los huesos
son
lo único digno que poseemos
y
no la carne, que sobra por todas partes,
amorcillada.
Yo
prefiero morirme así, sí,
sin
las palabras precisas, necesarias
sin
ese cúmulo de nubes trágicas
que
embadurnan
un
cielo de común celeste.
©
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