AMOR Y TRAICION DE ADOLECENTES

AMOR Y TRAICION DE ADOLECENTES


AMOR Y TRAICION DE UNA ADOLECENTE

Siempre supe que el amor es como un riesgo de azar, un sentimiento capaz de sacar lo mejor y lo peor de las personas. También de llevar a una pareja hacia su final feliz o hacia una tragedia muy dramática.

Todas las historias de amor son distintas y mis relatos a veces son tan melancólicos y diferentes entre sí ya que intento tener el amor como aquel hilo que conduce mi musa.

Además, puedo ver cómo en algunos casos, como alguna historia preciosa de amor se torna trágicamente triste.

Confieso que mis historias son cortas y aburridas, algunas tristes e imposibles, pero todas están pensadas para reflexionar sobre lo más profundo del amor.

El amor se me ha presentado de muy diversas formas y creo que nunca supe aprovecharlo, ya que es una de las cosas que hacen que la vida sea mágica. Pero, aun así, hoy, compartiré alguna de ellas que vino a mi mente hace pocos días.

Tendríamos 14 años cuando nos conocimos. Cuando ella me vio por primera vez, ni se inmutó. Todo lo contrario, a lo que yo sentí cuando la ví. “Sin duda seria mi primer amor”

Era preciosa y sus ojos castaños tenían algo que la hacía distinta a todas las otras chicas del colegio, pero estas cortas palabras no hacen justicia a lo bonita que era toda ella.

Durante año y medio, intente enamorarla sin cansancio. Le escribía todos los días poemas y trataba de encontrar la entrada a su corazón, pero por desgracia, este era de otro.

Pasaban los días y yo cada día estaba más desesperanzado. Hasta que un día, casi sin querer, logré tocar la fibra correcta de su alma. Ese día nuestras sonrisas resplandecieron como no lo habíamos hecho nunca.

Al principio ambos solo nos mirábamos, pero el beso no llegó, faltaban todavía meses para ello.

Fue una dura conquista, centímetro a centímetro luché fervientemente por alcanzar su sonrisa hasta que tras 2 meses lo logré. “Mi primer beso”, lo mejor que había recibido en mi vida. Fue así como permanecimos enamorando por mucho tiempo, nada nos lograba separar.

Ella era una chica de familia de clase media, no tenía mucho dinero, ni falta le hacía. Yo era un chico adinerado, de clase alta, tradicionalmente vinculado al aquel régimen tonto de los pitucos peruanos. Coincidimos por nuestros sentimientos.

Para esa época yo era la clase de chico con personalidad de líder, creído, carismático y con un sarcasmo antipático. Ella, sin embargo, era una chica normal, buena persona y de rasgos tímidos. Pero aun así se enamoró de mí.

– No se amor, vi algo tierno en ti- me decía cada vez que yo le preguntaba la razón por la cual se enamoró de mí.

    Celebramos nuestro primer año. Ella me dio una sonrisa y me susurró:

    – “Ojalá nos hubiéramos conocido antes”-.

    Ya para nuestro segundo año los dos ya estábamos profundamente enamorados, nos queríamos muchísimo, sin duda éramos la pareja ideal. Con el paso del tiempo cada vez estábamos más unidos y nuestro amor crecía. Hasta que apareció Ernesto.

    Ernesto ese tipo de chico galán, de los que tienen esa aura de atraer sin decir una sola palabra, no era de buen físico, era moreno y con rizos ondulados y exuberante altura.

    Ni bien lo conocimos en una fiesta del instituto, él se encaprichó con ella, estaba loco por estar con ella. de hecho, realmente no quería nada más con ella que un encuentro fugaz, ya que Ernesto tenía novia y estaba muy claro con sus sentimientos hacia ella, Pero al final y no sé cómo, ellos intercambiaron números de teléfono en esa fiesta,

    -El me besó en el Boulevard de las Pizas y luego me llevó a su  departamento, sus padres no estaban, lo que él no sabía es que en el cuarto de al lado estaba su novia escondida. Parece que quería darle una sorpresa. Él se quedó en shock mientras su enamorada no paraba de insultarme y jalarme de los cabellos, ¡te pido por favor que me perdones, no llores por favor! –

    Yo solo atine a pararme de ahí e irme del parque luego de aquella confesión que según ella probaba que me amaba de verdad

    Lo que me mató tanto es que yo si la amaba de verdad y a pesar de todo, la continuaba amando ¿puede alguien que ama arriesgarse a tanto solo por unos minutos de placer? ¿De verdad se podía ser tan osado e imprudente?

    Solo sé que hasta el día de hoy esta historia me marca, me hace vulnerable cada vez que intento comenzar una nueva relación. Porque éramos una pareja que habíamos vivido prácticamente de todo. Desde la Guerra de nuestros padres para no estar juntos o la dictadura de horas de llegada a la casa cada vez que salíamos juntos. Ambos con optimismo habíamos vivido tanto los mejores como los peores momentos de nuestra relación.

    Pero ella, solo tenía un defecto, un pequeño vicio. Este vicio era peligroso y le atacaba poco a poco. Mucha gente en esta época lo tiene porque desconocen de sus efectos.

    ¡Si! Hablo del defecto de la vanidad

    Ella en sus últimos intentos de no irme del parque me tomó de las manos y me dijo:

    – Gracias, gracias por todo lo que me has dado. No sé si hay algo tras la muerte, pero sea lo que sea espero que me estés esperando, porque te amare por siempre y más allá de lo eterno-.

      Juro que al decirme eso pensé que estaría loca, pero ahora a mi edad lo entiendo un poco y confieso que las mujeres aman más que los hombres, pero también traicionan igual o peor que nosotros.

      Desde aquel día, no nos vimos nunca más pero siempre la recuerdo.

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