Tenía todo, excepto a ti.

Tenía todo, excepto a ti.

Roma

26/11/2021

Tenía todo excepto a ti. 

Aunque piensas que tu voz no es tan dulce, aunque piensas en dejar este mundo, en la frecuencia de mi corazón parece que te tengo. Y en la sonoridad de la música que tu voz produce, me pierdo en este gran sendero del querer. Pero, ¿Cómo es que te quiero? no entiendo que me sucede, porque apenas te conozco. Tenía todo, excepto a ti.

Aunque piensas que tu voz no es tan apacible, aunque piensas en que este día podía ser un avance, en lo rápido de mis latidos que me rompen el pecho te tengo, y en la sonoridad de tu risa me pierdo, en este pequeño sendero de mi corazón, porque siento que te quiero, y apenas hoy te conocí. De nuevo.

Tantos años pensando que este sentimiento me aprisionaba, que podía dejarme en cualquier momento, hace hoy que el revoloteo de mi mente cese, porque aunque ahora el aire huele a ti, el aire ahora es para mí, tu tan lluvioso y yo tan desértica, ¿por qué te dejé? no lo sé. ¿Por qué fue tan efímero algo que en tantos años parece que he guardado? Siento que te quiero y sin tenerte ya siento que tengo miedo de perderte.

Parece que en mi mente vuelan tan atroces las ideas de decirte que tu mirada hace que me tengas fijada en ti, que nada hace que sonría tanto, que el maxilar se me duerma, que esté fijada siempre de sien a sien, porque tu mirada es tan cautivante que no puedo dejar de verte, te retrataría si fuese artista, si fuese pintora en mi piel te pintaría, pero como escribo y ya no canto, te pondré sobre estos lienzos para no olvidarte de nuevo, tantos años en la infancia y yo parece que no recuerdo nada, tus dedos se mueven saludándome a la distancia, sonrisa blanca y tu sonrisa tan ahogada, no te ahogues entre las sábanas, no ocultes de mi eso que me hace suspirar.

¿Mis suspiros? Mis suspiros van al aire, y espero que entre los días lluviosos tan extraños que tiene esta ciudad, puedan llegar en la neblina de la tuya, cuando en tu labor te levantes tan agotado de esta vida, queriéndote ir, pero que esa brisa toque tus oídos, toque tus manos, se entrelacen en tus dedos, sujetándote con cariño, y que ahora tu devuelvas el suspiro al aire. Para que llegue al riachuelo tan cruel de mi corazón, solo que para a la distancia, pueda quererte al pasar de los años. No recordando ni un poco de lo que me causaba tu sonrisa, de lo que me atormentaba el no despertar a tu lado, aunque te levantes por las mañanas y me dejes por instantes cuando tus pasos se tengan que oír hasta al cantar de los búhos, hasta el trinar de las hojas secas que mueve el viento entre el bosque.

¿Mis suspiros? Mis suspiros son por ti, me haces inhalar todo el aire que me rodea, para llenarme como no me han llenado aún tus besos, pero sí me llenan tus recitados poemas, que endulzan este corazón ya muerto, porque revive algo que no siento, algo que no esperaba sentir. Tú sigue cantando, tu sigue alzando tu voz en esta madrugada, aunque no lo creas disfruto escucharte, disfruto verte aún por este día. 

Llueve, tu lees, yo escribo, tu cantas y yo me deleito. 

Tenía todo excepto a ti, y no lo sabía. Mis suspiros no existían ni por cansancio, y ahora por azares de esta vida, ha llovido, te he visto y después de tanto tiempo… He sentido.

-Kristel.

-¿Y ese suspiro? No guardes silencio.

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