Tanto por ver sin siquiera abrir los ojos,

la hostilidad en la palabra,

la mentira hecha acciones,

el llanto en el silencio.

Vemos lo que deseamos pero no tenemos,

el prejuicio nos atormenta,

la falta de valor nos detiene,

las emociones nos empujan hacia aquello que nos lastima.

Se olvida lo bello, lo feliz, lo amable,

y nos hundimos en una lagrima,

sin encontrar la salida,

a toda esa desconfianza.

Al abrir los ojos ya no veo, delante de mi solo hay indiferencia,

sin conciencia ni afecto,

solo abrazos vacíos

de quienes fingen cariño.

No quiero ver lo que me rodea,

ni oler la hipocresía,

mi pecho se hace un nudo,

ante tanta infelicidad y oscuridad.

Quiero volver a cantar con la mirada,

y retozar en el pecho de quien me ama,

encontrar la palabra buscada,

y perderme en una carcajada,

desconocer lo ya conocido,

y abrazar la confianza, 

que sin dolor ni repugnancia,

acompañe mis pisadas.

 

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