Sujeta a la vida y verde, paso las horas a ti adherida.
No necesito nada más para acariciar la felicidad.
Me contonea el viento,
y me balanceo como zozobran las barquillas con el oleaje.
Pero al estar asida con tanta firmeza, con tanta seguridad y solidez, puedo desafiarlo, por más fuerte que sople,y la oscilación de mi cuerpo no va más allá de un acompasado vaivéncon un marcado y rítmico tempo.
Tuya soy y mío eres, hasta que mi verde torna a castañoy mi adhesión a ti flaquea y es insuficiente, como tu voluntad por sujetarme.
Poco después quedo a merced del viento, que ya no me contonea sino que me desprecia, y me sacude,y vago de aquí para allá, sin rumbo ni sentido. Ya solo soy una hoja reseca, una vida pasada imperceptible.
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