No soy experta en asuntos de «políticas educativas» ni mucho menos.
El horario de aprendizaje curricular acorde a las capacidades infantiles, todos los maestros sabemos que no excede las cuatro horas. En ese tiempo y al inicio de la jornada aprovechamos para desarrollar los temas que requieren más atención por ser mejor comprendidos y entendidos. Allí la relación es la del maestro que enseña y el alumno que aprende.
Modernamente han creado escuelas de horario extendido. En mi país se llaman «escuelas de tiempo completo» de siete horas y media con tres comidas compartidas en grupo, gratuitas, incluidas, seguramente creadas para atender necesidades sociales y económicas de un sector de la población, permitiendo unificar la permanencia del niño en un único ambiente alejándolo de la calle.
La educación privada lo ofrece hace tiempo. La educación pública y gratuita intenta hacerlo en similitud y busca ampliar las posibilidades educativas con talleres y abordaje de otras disciplinas como baile, idiomas,expresión corporal y musical, informática, lectura silenciosa, cocina, costura y manualidades de todo tipo.
En la práctica los docentes especializados en esas áreas no existen y cuando los hay es en apoyo del maestro. Un único maestro a cargo del grupo todo el horario. Un maestro con el cual los niños se identifican y siguen copiando con el ejemplo. Bailan si el maestro lo hace y miran con atención a su referente como cocina o lee y lo imitan de manera fiel.
Todo el horario escolar está por reglamento muy pensado. Por ejemplo, luego del almuerzo hay un tiempo de unos cuarenta y cinco minutos para «descansar»(no dormir). Es en ese tiempo, y en otros del horario vespertino, cuando el maestro se convierte en el «escucha» de todo tipo de problemas que cada niño a veces en forma grupal o a veces como confesión individual hacen a aquella persona referente que está dispuesta a escucharlo y que muchas veces lo hace mejor que su propia familia. Situaciones de denuncia grave y personas a las que pueden recurrir seguros que les brindarán ayuda.
Trasciende lo educativo y nos obliga a entrar en el campo humano. Muy desgastante y comprometedor para el docente, que muchas veces ve comprometida su carrera, su trabajo y su futuro.
Siempre dije que es más fácil enseñar Matemática. Tengo muchas anécdotas de situaciones que viví y no hubiera querido. Muy comprometedoras, sin contar con el apoyo de las autoridades que muchas veces tratan de no involucrarse.
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